SIBO: el diagnóstico de moda que no siempre es lo que parece
Hinchazón y gases no siempre son indicios de sobrecrecimiento bacteriano
Gases, hinchazón, distensión abdominal… Si alguna vez has buscado estos síntomas en internet, es probable que hayas topado con el SIBO. En los últimos años, este término ha inundado las redes sociales y se ha convertido en una suerte de diagnóstico comodín para cualquier molestia digestiva. Pero los especialistas advierten que la realidad es bastante más compleja.
El doctor Luís Leonardo Casais Juanena, jefe del servicio de Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Málaga
, nos ayuda a entenderlo sin tecnicismos y sin alarmismos.
Qué significa SIBO y qué provoca en el intestino
El SIBO son las siglas en inglés de Small Intestinal Bacterial Overgrowth, es decir, un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. Se trata de una proliferación anómala de bacterias en un tramo del tubo digestivo donde normalmente no deberían encontrarse en esas cantidades.
En concreto, lo que ocurre es que esas bacterias fermentan los alimentos directamente en el intestino delgado y compiten con el organismo por los nutrientes de la dieta, generando gases como hidrógeno y metano. Son precisamente esos gases los responsables de la hinchazón y la distensión abdominal tan características de esta patología.
Por qué se habla tanto de SIBO
Lo cierto es que no es una enfermedad nueva; ha existido siempre. Lo que ha cambiado es su visibilidad en parte por la difusión en redes sociales. Por otro lado, muchas personas con hinchazón o distensión abdominal y gases buscan una explicación clara a sus síntomas y creen que se trata de SIBO.
El problema es que esos síntomas son muy comunes y pueden deberse a diferentes causas. El hecho de atribuirlos de forma automática al sobrecrecimiento bacteriano puede llevar a diagnósticos erróneos.
Causas habituales de los gases y el abdomen hinchado
La mayoría de las veces, los gases y la distensión abdominal tienen que ver con factores cotidianos, entre los que destacan:
- El tipo de alimentación y el consumo de alimentos fermentables, que pueden favorecer las molestias digestivas.
- El estilo de vida y el sedentarismo, que ralentizan el tránsito intestinal.
- El estrés, que altera tanto el movimiento intestinal como la sensibilidad visceral, lo que puede aumentar los síntomas del SIBO y la sensación de dolor.
- Intolerancias alimentarias.
- El sobrepeso, que modifica la composición de la microbiota.
Y sí, en algunos casos puede haber otras enfermedades detrás que es importante descartar como el síndrome de intestino irritable, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la enfermedad celíaca o, en casos más serios, el cáncer colorrectal. Por eso, es fundamental analizar cada caso, evitando autodiagnósticos, y bajo la supervisión de un especialista.

¿Cuándo sí es probable que estemos ante un SIBO real?
Clásicamente, era un proceso que aparecía en personas que habían sido intervenidas quirúrgicamente en el tubo digestivo o del páncreas. Este tipo de procedimientos puede alterar el movimiento intestinal y favorecer la proliferación bacteriana.
También pueden contribuir a su aparición la radioterapia previa y la presencia de divertículos en el intestino delgado.
Sin embargo, una parte importante de quienes consultan hoy por SIBO no presenta ninguno de estos antecedentes.
¿Qué puede ocurrir si el SIBO no se trata?
En casos más avanzados, este crecimiento anómalo de bacterias puede causar una mala absorción de grasas, hidratos de carbono y proteínas. Esto puede dar lugar a efectos secundarios como diarrea, pérdida de peso y carencias nutricionales, especialmente de las vitaminas A, D, E, K. En ese punto, es imprescindible consultar con un especialista en Aparato Digestivo, que evaluará cada caso según sus síntomas y antecedentes.
Cómo se diagnostica el SIBO
Una de las técnicas más utilizadas son los test de aliento, que miden los niveles de hidrógeno y metano tras el consumo de un azúcar específico. Son pruebas útiles y no invasivas, pero tienen una limitación importante: pueden dar falsos positivos. Por eso, siempre deben interpretarse en el contexto de la historia clínica completa del paciente y contar con la supervisión de un especialista.
Lo que no es recomendable en ningún caso es el autodiagnóstico. Ante síntomas persistentes, lo más conveniente es acudir a la consulta de Aparato Digestivo, donde se puede hacer una valoración individualizada y, si procede, indicar las pruebas necesarias.
En la mayoría de los casos, no es una enfermedad grave. Puede ser muy molesta, pero no debe generar alarma. Lo importante es identificar la causa de los síntomas y encontrar el tratamiento más adecuado para mejorar la calidad de vida.
Recomendaciones para prevenir el SIBO
No existen fórmulas únicas para prevenir el sobrecrecimiento bacteriano, ya que se trata de un problema con un origen multifactorial. En muchos casos, está relacionado con nuestro estilo y ritmo de vida, por lo que el abordaje debe ser global.
Desde el punto de vista de la alimentación, conviene reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y moderar la ingesta de productos fermentables en los días en los que hay más molestias. También pueden incorporarse probióticos naturales, como el yogur sin aditivos, y algunas infusiones que permiten aliviar el meteorismo.
El ejercicio físico regular es otro pilar importante, ya que contribuye a mejorar el tránsito intestinal y a reducir el estrés. Además, factores como el sobrepeso también influyen, ya que modifican la microbiota intestinal. En este sentido, puede ser útil conocer qué alimentos generan más hinchazón, siempre desde la observación personal y sin caer en el autodiagnóstico.
Preguntas frecuentes sobre el sobrecrecimiento bacteriano
¿La hinchazón abdominal siempre significa que tengo SIBO?
No. Es un síntoma muy frecuente que puede tener múltiples causas, no solo el sobrecrecimiento bacteriano.
¿Los test de aliento son definitivos?
No. Son una herramienta útil, pero pueden dar falsos positivos y deben interpretarse con un especialista.
¿El SIBO es una enfermedad grave?
En la mayoría de los casos no. Puede ser incómodo, pero no suele tener consecuencias graves si se maneja adecuadamente.
¿Puedo tratarlo por mi cuenta con dieta o suplementos?
No es recomendable. El tratamiento debe ser personalizado y supervisado por un especialista.

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