La celiaquía no siempre se presenta con síntomas evidentes. De hecho, cada vez es más frecuente diagnosticarla en personas adultas con molestias digestivas leves o incluso con enfermedades aparentemente no relacionadas, como problemas tiroideos o alteraciones cutáneas.

La dermatitis atópica, los trastornos tiroideos o ciertos síntomas digestivos inespecíficos pueden ser pistas que ayuden a detectar esta enfermedad, que en muchos casos permanece sin diagnosticar durante años.

Para entender esta relación y la importancia de un diagnóstico precoz, hablamos con el doctor Francisco Javier Romero Vázquez, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Infanta LuisaEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

Qué es la celiaquía y por qué puede pasar desapercibida

La enfermedad celíaca es una patología digestiva crónica de origen autoinmune provocada por la intolerancia al gluten, presente en cereales como el trigo, la cebada o el centeno.

Cuando una persona celíaca consume gluten, se produce una atrofia de las vellosidades intestinales, lo que dificulta la correcta absorción de nutrientes.

El problema es que no siempre se presenta con síntomas claros. Por eso se la conoce como la "enfermedad del iceberg". Las señales de alerta más características de la celiaquía, como diarrea, pérdida de peso, retraso de crecimiento infantil o anemia ferropénica, solo aparecen en una minoría de los pacientes.

Relación entre celiaquía, piel y tiroides

La celiaquía puede estar asociada a otras enfermedades, especialmente las de origen autoinmune. Entre las más habituales encontramos:

  • Tiroiditis de Hashimoto.
  • Dermatitis atópica.
  • Diabetes tipo 1.
  • Hepatitis autoinmune.
  • Síndrome de Sjögren.

Ahora bien, el hecho de presentar estas enfermedades no implica necesariamente ser celíaco. Lo importante es sospechar cuando se combinan con problemas digestivos, aunque sean leves.

Celiaquía, dermatitis y problemas de tiroides

Síntomas de celiaquía en adultos: los más habituales

En adultos, lo más común no son los síntomas clásicos de celiaquía, sino molestias digestivas más inespecíficas, como:

  • Indigestión o malestar digestivo.
  • Distensión abdominal.
  • Diarreas no muy llamativas.
  • Anemia leve o déficit de hierro.

Pueden parecer molestias cotidianas, pero si se repiten o se mantienen en el tiempo, conviene estudiarlas.

Por qué se retrasa tanto el diagnóstico

Una de las principales razones es que estos síntomas suelen atribuirse a problemas digestivos menores. Además, hoy es habitual relacionar la hinchazón abdominal con alteraciones de la microbiota o con el sobrecrecimiento bacteriano, SIBO, lo que puede hacer que la celiaquía pase desapercibida o incluso infradiagnosticada.

No es raro que el diagnóstico llegue tarde. De hecho, cada vez se detectan más casos entre los 60 y 65 años.

Qué ocurre si no se diagnostica la celiaquía a tiempo

El daño mantenido en el intestino puede causar problemas relacionados con la malabsorción de nutrientes. Entre las consecuencias más frecuentes están:

  • Anemia ferropénica o deficiencia de hierro.
  • Déficits vitamínicos.
  • Osteopenia u osteoporosis, que afectan a la calidad de los huesos.
  • Pérdida de peso.
  • Retraso del crecimiento en niños.

Por eso, es fundamental no restar importancia a los síntomas, aunque parezcan leves o inespecíficos. La celiaquía siempre se debería considerar durante el diagnóstico de trastornos digestivos.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad celíaca?

La gastroscopia con biopsias duodenales es una de las pruebas esenciales para confirmar el diagnóstico, ya que permite comprobar si existe atrofia de las vellosidades intestinales. Suele indicarse en los siguientes casos:

  • En pacientes con serología positiva.
  • En pacientes con sospecha clínica, incluso con serología negativa.
  • En personas con predisposición genética.

Es importante tener en cuenta que hasta un tercio de los adultos celíacos puede tener serologías negativas, por lo que no se debe descartar la enfermedad únicamente con un análisis de sangre.

Cuándo se debe sospechar celiaquía

Conviene tenerla en cuenta especialmente cuando aparecen:

  • Síntomas digestivos persistentes como diarrea, hinchazón abdominal o digestiones pesadas.
  • Anemia o déficits nutricionales sin causa clara.
  • Pérdida de peso inexplicada.
  • Enfermedades autoinmunes asociadas.

Aunque los síntomas sean sutiles, la detección precoz es fundamental para evitar complicaciones.

Preguntas frecuentes sobre celiaquía y enfermedades asociadas

¿La dermatitis atópica puede estar relacionada con la celiaquía?

Puede existir cierta asociación, sobre todo si hay síntomas digestivos, aunque no siempre hay una relación directa.

¿Los problemas de tiroides aumentan el riesgo?

En personas con tiroiditis autoinmune, como la de Hashimoto, y molestias digestivas, es recomendable valorar la posibilidad de celiaquía.

¿La celiaquía aumenta el riesgo de enfermedad de Crohn?

Algunas enfermedades digestivas, como el Crohn, son más frecuentes en personas celíacas.

¿Se puede tener celiaquía sin los síntomas típicos?

Sí, es bastante habitual. Por eso muchos casos tardan en diagnosticarse.

¿Un análisis negativo descarta la enfermedad?

No siempre. Es necesario valorar el conjunto de pruebas y síntomas.

¿Cuándo acudir al especialista?

Cuando existen síntomas digestivos persistentes, anemia sin causa aparente o enfermedades autoinmunes asociadas.

La celiaquía no siempre se manifiesta de forma evidente. Identificarla a tiempo permite evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida.

Orientador de salud personal

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