¿Has entrado alguna vez en una habitación y, al llegar, no recordabas qué ibas a buscar? ¿O has tenido el nombre de una persona en la punta de la lengua? Estos despistes pueden preocuparnos, sobre todo a medida que cumplimos años. Pero tener un olvido no significa necesariamente que estemos ante un caso de alzhéimer.

Los primeros síntomas de esta enfermedad neurodegenerativa no siempre se reducen a olvidar cosas. En realidad, existen otros cambios relacionados con la organización, el lenguaje, la orientación o incluso el comportamiento que pueden resultar más reveladores. Entonces, ¿en qué debemos fijarnos?

No todos los problemas de memoria son la enfermedad de Alzheimer

Este es un buen punto de partida para evitar alarmarnos innecesariamente. Como explica el doctor José Carlos Fernández-Ferro, jefe del servicio de Neurología del Hospital Universitario Rey Juan CarlosEste enlace se abrirá en una ventana nueva, "ni todos los problemas de memoria son demencias, ni todas las demencias son alzhéimer".

El estrés, la ansiedad, la depresión o las dificultades para mantener la atención y la concentración pueden estar detrás de algunos problemas de memoria. También podemos tener dificultades para recuperar determinada información sin que esta se haya borrado de nuestra memoria. Por eso, más que fijarnos en un despiste aislado, lo más importante es observar si los cambios se repiten, empeoran y comienzan a interferir en las actividades cotidianas.

Estas son algunas situaciones que pueden ponernos sobre aviso.

1. Repetir varias veces la misma pregunta

A todos nos puede ocurrir olvidar dónde hemos dejado las gafas o qué teníamos que comprar en el supermercado. Otra situación diferente es no recordar una conversación reciente y volver a preguntar lo mismo poco después.

Por ejemplo, una persona pregunta a qué hora es la cita médica, recibe la respuesta y vuelve a formular exactamente la misma pregunta varias veces porque es incapaz de recordarlo. Este tipo de pérdida de información reciente sí que puede ser más significativo que un olvido puntual.

2. Tener problemas para organizar tareas habituales

Otra de las posibles señales de alzhéimer aparece en actividades que antes realizábamos sin dificultad, y, ahora, resultan complicadas de planificar, organizar e incluso llevar a cabo. Desde preparar una receta conocida, organizar las compras de la semana o seguir los pasos necesarios para hacer una tarea a la que estábamos acostumbrados puede empezar a resultar difícil.

No hablamos de equivocarnos una vez con una transferencia bancaria o despistarnos con una receta. Precisamente, lo que despierta la señal de alarma es que se trata de una actividad conocida que deja poco a poco de resultar manejable.

3. Desorientarse en lugares o momentos conocidos

¿No recuerdas qué día de la semana es? Puede pasarnos a todos, especialmente durante las vacaciones, cuando el calendario parece perder parte de su importancia.

Más preocupante puede resultar desorientarse de manera persistente en el espacio o en el tiempo. Por ejemplo, no saber cómo regresar desde un lugar conocido, confundirse repetidamente sobre dónde estamos o ser incapaces de situar acontecimientos en el tiempo.

4. Tener dificultades con palabras y conversaciones

Los primeros síntomas del alzhéimer también pueden afectar al lenguaje. En este sentido, podemos detectar que nuestro familiar no es capaz de expresar lo que quiere contar, no comprende ciertas frases o no encuentra las palabras para decir una idea.

De nuevo, conviene distinguirlo del típico "¿cómo se llamaba este actor?", que unos minutos después aparece en nuestra cabeza cuando ya hemos cambiado de tema.

El doctor nos explica que una persona con la enfermedad de Alzheimer raramente podrá recuperar un recuerdo, aunque le proporcionemos pistas o varios intentos.

5. No reconocer objetos, caras o para qué sirven

El cerebro nos permite interpretar constantemente lo que tenemos delante. Reconocemos una cara, identificamos un objeto y sabemos automáticamente para qué se utiliza. Cuando empieza a fallar este reconocimiento, podría ser un indicio de la enfermedad.

Una nieta abraza a su abuela con síntomas de aturdimientoUna nieta abraza a su abuela con síntomas de aturdimiento

6. Mostrar cambios de comportamiento o de estado de ánimo

Uno de los falsos mitos más extendidos es que todas las señales de esta enfermedad tienen que ver directamente con la memoria. Pero no es así. De hecho, en las primeras fases del alzhéimer pueden producirse cambios de humor, depresión o ansiedad que no se explican claramente por otras circunstancias.

También podemos ver un comportamiento que no es el adecuado para la situación en la que nos encontramos. Esto no significa, por supuesto, que estar más irritable unos días sea un síntoma de alzhéimer. Lo relevante vuelve a ser el cambio respecto al comportamiento habitual de esa persona y su persistencia.

7. No ser consciente de las propias dificultades

Esta es probablemente una de las señales menos conocidas.

Según explica el doctor, al inicio de la enfermedad puede haber una falta de conciencia sobre los propios déficits. Es decir, la persona no percibe las dificultades que los demás sí están observando o evita situaciones en las que estas podrían quedar en evidencia.

Por eso, en ocasiones es la familia quien detecta antes determinados cambios.

Cómo distinguir un despiste de una posible señal de alzhéimer

Existe una diferencia especialmente interesante. A veces creemos haber olvidado algo cuando, en realidad, nos cuesta recuperar la información que tenemos almacenada. Imagina que no recuerdas el nombre de un antiguo compañero. Alguien te da una pista: "Se llamaba como tu primo". De repente, te acuerdas: "¡Carlos!".

En algunos problemas relacionados con el procesamiento de la información, las pistas pueden ayudarnos a recuperar el recuerdo. En cambio, según explica el neurólogo, una persona con enfermedad de Alzheimer puede no conseguir recuperar esa información, aunque le demos varios intentos.

También importa el contexto. Los problemas de atención y concentración asociados al estrés, la ansiedad o la depresión pueden hacer que retengamos peor determinada información. Si nuestra cabeza está pensando en cinco cosas mientras alguien nos cuenta una sexta, quizá el problema no sea que la memoria la haya perdido, sino que nunca llegamos a registrarla correctamente.

Cuándo consultar los problemas de memoria

No existe una prueba casera que permita saber si una persona tiene alzhéimer. Tampoco debemos intentar realizar un diagnóstico basándonos únicamente en una lista de síntomas de Internet.

Sí conviene acudir a la consulta de Neurología cuando observamos cambios persistentes y progresivos que interfieren en actividades que antes realizábamos con normalidad. Y esto es aún más importante cuando las personas de nuestro entorno también los perciben.

El especialista puede valorar la historia clínica y recomendar pruebas destinadas a descartar otras causas, como análisis de sangre, TAC o resonancia magnética cerebral, y estudios específicos dirigidos a identificar un proceso neurodegenerativo.

Un nombre que se nos escapa, unas llaves que aparecen misteriosamente en el bolsillo que ya habíamos mirado tres veces o entrar en la cocina sin recordar a qué íbamos forman parte de esos despistes que prácticamente todos conocemos.

Lo que merece nuestra atención es el cambio respecto a cómo funcionaba antes esa persona, especialmente cuando se repite, empeora y empieza a dificultar su vida cotidiana. Ante esa situación, es conveniente contactar con un especialista para averiguar qué está ocurriendo y evitar sacar conclusiones precipitadas.

Orientador de salud personal

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