Qué es el speed-watching y por qué no es bueno hacerlo
Conoce los efectos de reproducir los vídeos o audios a una velocidad de 1,5x o superior
¿Escuchas los audios de WhatsApp a una velocidad más rápida de lo normal? ¿Ves vídeos, clases online o podcasts a 1,5x o incluso a 2x para "aprovechar mejor el tiempo"? ¿Quieres estar al día de todo? Si la respuesta es sí, no estás solo.
En este artículo te explicamos qué es el speed-watching y cómo afecta realmente al aprendizaje, según las recientes investigaciones. ¿Aprendes más si aceleras el vídeo o el audio?
Speed-watching y FOMO, ¿qué significan?
Esta forma de ver o escuchar contenidos a una velocidad superior, conocida como speed-watching, se ha convertido en una práctica habitual, sobre todo entre la población joven. Vivimos en una cultura marcada por la prisa, la sobrecarga informativa y la sensación constante de ir tarde; y, para tratar de aprovechar nuestro tiempo, aceleramos los audios y vídeos.
Este fenómeno está estrechamente ligado al FOMO (Fear of Missing Out), el miedo a perdernos algo importante si no estamos siempre al día. Pero lo que parece una estrategia para no perder el tiempo tiene un impacto directo en cómo funciona nuestro cerebro.
La doctora Lucía Vidorreta Ballesteros, especialista en Neurología del Hospital Quirónsalud San José
, advierte que "aunque pueda parecer eficiente, este hábito tiene implicaciones profundas para el procesamiento cognitivo, la atención y el aprendizaje".
¿Por qué aumentamos la velocidad de vídeos y audios?
El speed-watching no surge por casualidad. En realidad, es una respuesta adaptativa a un entorno saturado de estímulos:
- Exceso de información.
- Múltiples plataformas.
- Presión por ser productivos.
- Dificultad para encontrar tiempo.
- Un ritmo diario marcado por la prisa.
La aceleración de vídeos o audios genera una sensación de control y rendimiento, pero también refuerza la idea de que todo debe consumirse rápido. Y ahí surge el problema.
Qué le ocurre a la atención cuando vemos vídeos a velocidad rápida
La atención sostenida, la capacidad de concentrarnos durante un periodo prolongado, necesita un ritmo estable y pausado. Cuando aumentamos la velocidad de reproducción, la capacidad de procesar la información y la atención disminuyen.
Diversos estudios muestran que:
- A 1,5x, muchos adultos jóvenes mantienen una comprensión aceptable cuando ven vídeos a esta velocidad.
- A 2x o más, el rendimiento cae de forma significativa.
- En adultos mayores, los efectos negativos aparecen con más intensidad, provocando deficiencias en la memoria y la comprensión.
Cuando el cerebro se acostumbra a recibir información de forma muy rápida, demanda cada vez más estímulos y pierde tolerancia a los ritmos normales. El resultado es una atención más frágil y dispersa.
¿Escuchar rápido es mejor para aprender?
En el ámbito educativo, ver clases o formaciones a velocidad 2x se ha popularizado como una forma de optimizar el estudio. Sin embargo, los últimos estudios matizan mucho esta idea.
Las investigaciones indican que:
- Velocidades moderadas (1.25× o 1.5×) no afectan de forma significativa a la comprensión o al recuerdo.
- Velocidades altas disminuyen la retención de información, especialmente a medio y largo plazo.
- A mayor velocidad, mayor carga cognitiva, es decir, aumenta el esfuerzo mental necesario para seguir el contenido.
Además, se ha observado que acelerar los vídeos disminuye los resultados en pruebas de memoria inmediata. Aunque nos parece que hemos aprendido más rápido, la realidad es que el cerebro no ha tenido tiempo de codificar la información en profundidad.
Otro dato interesante es que reproducir vídeos a una velocidad dos veces superior a la normal disminuye la comprensión inmediata y la diferida, a largo plazo, por lo que se procesa la información de forma menos profunda y duradera.
Igualmente, las velocidades de 1.5× a 2× nos hacen creer que somos más eficientes desde el punto de vista cognitivo, pero lo cierto es que no se ha encontrado una mejora del aprendizaje ni de la retención a largo plazo.

Cómo afecta ver contenidos acelerados a la memoria
El aprendizaje no ocurre solo mientras vemos un vídeo o escuchamos un audio. El cerebro necesita pausas, repeticiones y tiempo para consolidar lo aprendido. Al eliminar esos tiempos naturales mediante la aceleración constante se pueden producir estas consecuencias:
- La memoria inmediata se debilita.
- La comprensión diferida (días después) empeora.
- El conocimiento se vuelve superficial y menos duradero.
Como explica la doctora, el problema no es hacerlo de manera puntual, sino que sea algo habitual. "Su uso constante y excesivo puede alterar negativamente funciones cognitivas esenciales como la atención sostenida, la concentración y la consolidación de la memoria", apunta.
Consecuencias emocionales de acelerar audios y vídeos
El impacto del speed-watching no es solo cognitivo, sino que también influye en el bienestar emocional. El consumo acelerado puede:
- Reducir la tolerancia a la espera.
- Dificultar disfrutar de procesos lentos.
- Aumentar la frustración cuando algo no es inmediato.
- Reforzar la ansiedad por estar siempre "al día".
Paradójicamente, cuanto más contenido consumimos, menos satisfechos nos sentimos. El cerebro entra en un bucle de búsqueda constante de novedad que nunca termina de saciarse.
¿Es malo aumentar siempre la velocidad de los vídeos o audios?
No necesariamente. La clave está en el uso consciente y puntual, no en la norma. Por ejemplo, repasar un contenido que ya te sabes, escuchar un audio informativo breve o revisar un material no complejo.
"Reproducir vídeos a una velocidad ligeramente superior (por ejemplo, 1.25× o 1.5×) puede ser útil en determinadas circunstancias", indica la neuróloga, "pero su uso constante y excesivo tiene efectos negativos".
El speed-watching es un reflejo de nuestra época, pero también un recordatorio de los límites del cerebro humano. No estamos diseñados para procesar todo a máxima velocidad todo el tiempo. Como concluye la doctora, "más que acelerar el contenido, parece necesario desacelerar nuestra forma de procesarlo".
En definitiva, el hecho de recuperar la atención profunda, la paciencia y el aprendizaje significativo no va a hacernos perder el tiempo. En realidad, va a ayudarnos a cuidar la salud de nuestro cerebro y de nuestras emociones.

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