Varices pélvicas: qué son, síntomas, y cómo afectan a tu salud
Descubre qué ocurre cuando las varices afectan a la pelvis, los signos de alerta, y cómo tratarlas
¿Has oído hablar de las varices… pero en la pelvis? Puede sonar extraño, porque solemos asociarlas a las piernas. Sin embargo, también pueden aparecer en zonas menos visibles y dar más guerra de la que imaginas.
Este tipo de varices forman parte de una condición conocida como insuficiencia venosa pélvica, y en muchos casos pasan desapercibidas durante años. El problema es que no solo afectan a nivel físico, sino que también suponen un gran impacto en el bienestar diario e incluso en la vida sexual de las mujeres.
En este artículo vamos a entender qué ocurre exactamente en el cuerpo, cuándo aumenta el riesgo de desarrollar este tipo de varices y por qué es importante no ignorarlas.
Cuando las varices no se ven (pero se sienten)
Las varices pélvicas aparecen cuando las venas de la pelvis no funcionan correctamente. En lugar de permitir que la sangre fluya en una sola dirección, se produce un reflujo que aumenta la presión venosa.
Ese exceso de presión termina provocando dilataciones en las venas, que pueden extenderse hacia la zona genital, en forma de varices vulvares, o incluso a las piernas.

Aunque puedan parecer solo un problema estético, las varices pélvicas van mucho más allá. El doctor Pablo Gallo González, jefe de la unidad de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional
, lo refleja así: "Las mujeres que las padecen, a menudo, refieren que las varices afectan a su autoestima".
Causas de las varices pélvicas
No existe una causa específica. Pero sí que se relacionan con el embarazo.
Durante la gestación, el cuerpo experimenta cambios hormonales y anatómicos que favorecen la dilatación de las venas. Esto explica por qué muchas mujeres notan la aparición de varices genitales en esta etapa.
En algunos casos llegan a desaparecer tras el parto. Pero no siempre es así. De hecho, cuando ha habido varios embarazos, es más frecuente que estas varices persistan en el tiempo o reaparezcan en el futuro.
Síntomas de las varices vulvares o genitales
La calidad de vida se puede ver afectada por este tipo de insuficiencia venosa. Algunos de los signos de alerta más comunes son:
- Sensación de pesadez en la zona genital.
- Dolor pélvico persistente.
- Molestias durante o después de las relaciones sexuales.
- Empeoramiento de los síntomas en verano o durante la menstruación.
- Dolor lumbar repetido.
- Presencia de varices en las piernas.
Cuando estas molestias se combinan, hablamos del llamado síndrome de congestión pélvica. Como explica el doctor Santiago Zubicoa Ezpeleta, responsable de Radiodiagnóstico del mismo centro hospitalario y especialista en el Hospital Universitario Ruber Juan Bravo, "estos síntomas sumados al dolor pélvico crónico constituyen el síndrome de congestión pélvica".
Ante esta situación, la detección y el tratamiento adecuado ayudan a mejorar de forma significativa la calidad de vida.
Qué médico trata las varices pélvicas y su diagnóstico
Si has observado varices en la zona genital o síntomas compatibles, el primer paso es acudir a un especialista.
Durante el embarazo, el especialista en Ginecología y Obstetricia suele ser quien detecta las señales de alerta. Después, el seguimiento lo realiza el equipo de Angiología y Cirugía Vascular.
En cualquier caso, después del parto, es recomendable realizar una evaluación completa, incluyendo pruebas como la ecografía Doppler transvaginal, abdominal y de miembros inferiores. Esto permite detectar si existen varices en la pelvis, compresiones venosas o problemas en el flujo sanguíneo.
En algunos casos, también se puede recomendar una flebografía pélvica, una técnica que permite visualizar las venas desde dentro. Además, tiene la ventaja de que puede servir como tratamiento en el mismo procedimiento.
Tratamiento de las varices en la pelvis
La buena noticia es que existen soluciones mínimamente invasivas. Uno de los procedimientos más utilizados es la embolización, que consiste en cerrar las venas afectadas y que se puede llevar a cabo al mismo tiempo que el estudio de la flebografía pélvica.
Si existe una compresión venosa, como en el síndrome de May-Thurner o Nutcracker, se puede colocar un stent para mantener la vena abierta. El doctor Gallo lo explica así: "El tratamiento consiste en implantar un stent que cumple la función de muelle para evitar que la vena se comprima por las estructuras que la pinzan".
Después, se pueden tratar las varices genitales con técnicas como la escleroterapia, que ayuda a mejorar tanto los síntomas como el aspecto estético. Tal y como señala el doctor Zubicoa, este abordaje "ayuda a descongestionar la zona genital", mejorando de forma notable la calidad de vida.
Las varices pélvicas son más comunes de lo que parece. Así que, si tienes dolor pélvico frecuente, varices visibles en la zona genital o molestias en las relaciones sexuales, no lo dejes pasar, porque existen terapias para recuperar tu calidad de vida y tu salud sexual.

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