Sofocos, cambios de humor, aumento de peso, pérdida de deseo sexual… La menopausia sigue rodeada de tópicos que la presentan como el comienzo de una etapa llena de limitaciones. Pero ¿por qué seguimos asociando el fin de la menstruación con el envejecimiento, la pérdida de atractivo o la obligación de soportar determinadas molestias?

La realidad es que cada mujer vive la menopausia de una manera diferente. Algunas apenas notan cambios, mientras que otras experimentan síntomas que afectan a su descanso, su bienestar emocional o su calidad de vida. Y aunque se trata de un proceso natural, eso no significa que haya que resignarse a sus consecuencias.

Para conocer mejor las fases de la menopausia, sus síntomas y los tratamientos disponibles, hemos acudido a la consulta de la doctora Clotilde Vázquez Martínez, jefa del departamento de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Fundación Jiménez DíazEste enlace se abrirá en una ventana nueva. La especialista nos invita a dejar atrás los prejuicios y afrontar esta etapa con naturalidad, pero también con atención médica cuando sea necesaria.

¿Por qué existen tantos prejuicios sobre la menopausia?

Durante años hemos asociado la menopausia con una imagen muy negativa de la mujer: sofocos, irritabilidad, pérdida de atractivo o el comienzo de la vejez. Incluso algunos de sus síntomas se han convertido en motivo de bromas y comentarios despectivos.

Esta visión negativa ha provocado que muchas mujeres vivan los cambios de esta etapa con preocupación, vergüenza o resignación.

Sin embargo, debemos entender que la menopausia es un proceso natural, como otros cambios que experimentamos con la edad. Cuando empezamos a tener vista cansada, por ejemplo, buscamos unas gafas y continuamos con nuestra vida. ¿Por qué deberíamos actuar de otra manera ante la menopausia?

La clave está en conocer qué nos ocurre, valorar sus repercusiones y buscar soluciones cuando sean necesarias. No se trata de dramatizar, pero tampoco de aguantar síntomas que pueden tratarse.

Como suelo recordar, "a lo largo de la historia, la mujer ha estado acostumbrada a aguantar, pero esa no es la filosofía".

¿A qué edad empieza la menopausia y cuáles son sus fases?

La menopausia suele producirse alrededor de los 50 años, aunque puede aparecer antes o después. Se confirma cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que no exista otra causa que explique su desaparición.

Este momento está relacionado con el cese de la actividad reproductiva de los ovarios y la disminución de la producción de estrógenos, unas hormonas que intervienen en numerosas funciones del organismo.

Ahora bien, conviene aclarar que la menopausia es un momento concreto, pero los cambios hormonales comienzan antes y sus consecuencias pueden prolongarse durante años. Por eso hablamos de una transición que comprende tres etapas: perimenopausia, menopausia y posmenopausia.

Perimenopausia: las primeras señales antes de la menopausia

Esta etapa de transición previa a la última menstruación suele comenzar entre los 45 y los 50 años.

Durante este periodo, la producción de hormonas ováricas empieza a fluctuar y podemos notar cambios en nuestros ciclos menstruales.

La regla puede retrasarse o acompañarse de sangrados más abundantes. También pueden comenzar los sofocos, los problemas para dormir, los dolores de cabeza o una mayor irritabilidad.

Hay que tener en cuenta que algunas mujeres experimentan cambios bastante bruscos. Por eso es importante valorar cada caso.

Mujer de unos 55 años sonriendo con naturalidad, reflejando bienestar y vitalidad durante la menopausia

¿Qué cambios experimenta el cuerpo durante la menopausia?

La menopausia empieza cuando se produce el cese definitivo de las menstruaciones, lo que suele suceder en torno a los 50 años y se prolonga entre 5 y 10 años.

Los síntomas más característicos de esta fase son:

  • Sofocos y sudores nocturnos, que pueden llegar a despertarnos varias veces durante la noche.
  • Problemas para dormir.
  • Cambios de humor, con días en los que estamos más irritables, sensibles o tristes.
  • Dolores y rigidez en las articulaciones, especialmente al levantarnos por la mañana.
  • Sequedad vaginal y molestias durante las relaciones sexuales.
  • Cambios en la piel y el cabello, que pueden perder firmeza y vitalidad.
  • Mayor acumulación de grasa en la cintura y el abdomen, incluso aunque no hayamos cambiado nuestra alimentación.

También pueden producirse cambios menos evidentes, como un aumento del colesterol o de la tensión arterial.

Ahora bien, no debemos olvidar algo fundamental: cada mujer vive la menopausia de una manera diferente. Algunas apenas presentan molestias, mientras que otras experimentan síntomas que afectan considerablemente a su bienestar. Lo importante es identificar qué nos está pasando y saber que existen opciones para tratar las molestias.

¿Por qué engordamos en la menopausia aunque comamos lo mismo?

Esta es una de las preguntas que más escuchamos en consulta. Muchas mujeres nos cuentan que mantienen su alimentación habitual y, sin embargo, empiezan a ganar peso, especialmente alrededor de la cintura.

La explicación está relacionada con la disminución de los estrógenos, que puede comenzar incluso antes de que desaparezca definitivamente la menstruación.

Estas hormonas desempeñan un papel importante en el metabolismo y en la regulación del gasto energético.

Cuando sus niveles disminuyen, se producen cambios en el equilibrio hormonal y puede reducirse la cantidad de energía que consume nuestro organismo.

Esto significa que podemos seguir comiendo lo mismo y, aun así, ganar grasa corporal.

Además, durante esta etapa cambia la distribución de esa grasa, que tiende a acumularse en mayor proporción en el abdomen.

Pero lo que más nos preocupa desde el punto de vista médico no es tanto el cambio en la silueta, sino sus consecuencias para la salud. El aumento de grasa abdominal puede contribuir a elevar el colesterol, favorecer la hipertensión arterial y aumentar el riesgo cardiovascular.

Por eso, aunque no siempre resulte sencillo contrarrestar estos cambios, es importante no resignarse. Una valoración individualizada de la situación hormonal, metabólica y nutricional permite identificar qué está ocurriendo y establecer las medidas más adecuadas para cada mujer.

¿Qué ocurre en nuestro cuerpo después de la menopausia?

La posmenopausia es la etapa posterior a la última menstruación. Con el paso de los años, las consecuencias de la disminución de estrógenos pueden hacerse más evidentes en diferentes órganos y sistemas.

Uno de los aspectos que debemos vigilar es la salud de los huesos, porque aumenta el riesgo de pérdida de masa ósea y osteoporosis.

También pueden originarse o agravarse molestias genitourinarias, como sequedad vaginal, dolor durante las relaciones sexuales o determinados problemas urinarios.

Desde el punto de vista metabólico, es importante prestar atención a la evolución del peso, la grasa abdominal, la tensión arterial y los niveles de colesterol y glucosa.

Esto no significa que todas las mujeres vayan a desarrollar estos cambios. Sin embargo, una vigilancia médica adecuada permite identificar los riesgos individuales y actuar de forma preventiva.

¿Todas las mujeres tienen sofocos, engordan o sufren cambios de humor?

No, y este es uno de los mitos que debemos desterrar. La menopausia es universal, pero sus manifestaciones no lo son. Hay mujeres que apenas experimentan síntomas y otras que presentan molestias importantes que afectan a su vida cotidiana. De hecho, el único cambio que define la menopausia es el cese definitivo de la menstruación. Los demás síntomas deben valorarse, porque pueden tener distinta intensidad y, en ocasiones, responder también a otras causas.

¿La menopausia puede provocar tristeza, irritabilidad o problemas para dormir?

Los cambios hormonales pueden influir en el descanso y el bienestar emocional. Algunas mujeres empiezan a dormir peor, se sienten más irritables o experimentan una inestabilidad emocional que antes no tenían.

En determinados casos, la tristeza puede ser intensa e incluso coexistir con un cuadro depresivo.

Pero aquí quiero insistir en una idea: que estos problemas puedan aparecer durante la menopausia no significa que debamos resignarnos a ellos.

Si el insomnio, los cambios emocionales o cualquier otro síntoma están afectando a nuestra calidad de vida, debemos buscar una valoración profesional. El objetivo es averiguar qué ocurre y encontrar una solución adaptada a cada mujer.

¿Por qué es importante acudir al médico durante la menopausia?

Porque no estamos hablando únicamente de sofocos o de dejar de tener la regla. La disminución de estrógenos puede tener consecuencias sobre el metabolismo, los huesos, el sistema cardiovascular y la salud genitourinaria.

En consulta vemos mujeres que acuden por aumento de peso, alteraciones tiroideas o diabetes y que, además, presentan síntomas relacionados con la transición menopáusica que están afectando considerablemente a su bienestar.

Por eso es fundamental un abordaje integral y personalizado, en el que puedan participar especialistas en Endocrinología y Nutrición, Ginecología y Obstetricia y otras áreas médicas cuando sea necesario.

No basta con identificar los síntomas. También debemos valorar la situación hormonal, los factores de riesgo, las enfermedades asociadas y las circunstancias personales de cada paciente.

¿Los síntomas de la menopausia tienen tratamiento o hay que aprender a convivir con ellos?

Esta es una de las cuestiones que más me interesa transmitir. Durante demasiado tiempo se ha dicho a las mujeres que la menopausia es algo que les ocurre a todas y que, por tanto, deben soportarlo.

Pero que un proceso sea natural no significa que sus síntomas no puedan tratarse.

Disponemos de diferentes posibilidades terapéuticas para aliviar las molestias y abordar las consecuencias del déficit hormonal.

Lo fundamental es conocer cada caso para ofrecer un tratamiento adaptado a sus necesidades.

Además, debemos recordar que la esperanza de vida ha aumentado considerablemente. Una mujer puede vivir 30 o 40 años después de la menopausia, y nuestro objetivo debe ser que disfrute de esos años con la mejor salud física y emocional posible.

Preguntas frecuentes sobre la menopausia

¿Cómo saber si estoy empezando la menopausia?

Los primeros indicios suelen aparecer durante la perimenopausia. La regla puede volverse irregular y pueden surgir alteraciones del sueño, irritabilidad, sofocos o cambios en la intensidad del sangrado. Estos síntomas no confirman por sí solos la menopausia, por lo que conviene consultar si generan dudas o molestias.

¿Cuánto tiempo dura la menopausia?

La menopausia se confirma cuando han transcurrido 12 meses sin menstruación. Sin embargo, la transición hormonal comienza antes y algunos síntomas pueden mantenerse durante varios años después de la última regla.

¿Es normal engordar en la menopausia sin comer más?

Sí, puede ocurrir. La disminución de estrógenos puede reducir el gasto energético y favorecer la acumulación de grasa abdominal. Por eso, algunas mujeres aumentan de peso aunque mantengan su alimentación habitual. Si estos cambios son importantes, conviene consultar con un especialista para valorar la situación metabólica y hormonal.

Orientador de salud personal

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