Picaduras en verano: los errores que pueden empeorarlas
Qué hacer, y qué no, cuando te pica un insecto o una medusa sin falsos bulos
Si las vacaciones tuvieran banda sonora, probablemente incluirían el zumbido de un mosquito a las tres de la madrugada. Y si hablamos de playa, seguro que más de uno ha visto una medusa flotando demasiado cerca de la orilla. Las picaduras forman parte del verano. Lo que no tiene por qué formar parte de él son algunos remedios caseros y hábitos que, lejos de aliviar el problema, pueden empeorarlo. Rascarse hasta hacerse una herida, echarse orina sobre una picadura de medusa o aplicar el repelente en el orden incorrecto son errores mucho más frecuentes de lo que pensamos.
Repasamos cuáles son y qué conviene hacer realmente.
Error 1. Rascarse sin parar porque "así se pasa antes"
Pica. Mucho. Y cuanto más pica, más cuesta resistirse.

Sin embargo, rascar una picadura solo consigue irritar todavía más la piel. Además, al romperla con las uñas aumentamos el riesgo de que se infecte.
En los niños este gesto es especialmente frecuente. La doctora Raquel Fernández Martínez, jefa del servicio de Pediatría y sus Áreas Específicas del Hospital Quirónsalud Bizkaia
, recuerda que la mayoría de las picaduras se resuelven con medidas sencillas: limpiar la zona con agua y jabón, aplicar frío y, si existe mucha molestia, utilizar una crema con corticoide suave o un antihistamínico oral.
Así que, aunque cueste, mejor manos quietas.
Error 2. Pensar que la orina cura las picaduras de medusa
Es probablemente uno de los mitos más famosos del verano. Y sí, la serie Friends tiene bastante culpa de que siga vivo. Pero la realidad es que, dependiendo de la especie de medusa, la orina, el amoniaco o incluso el vinagre pueden empeorar la liberación de toxinas.
El doctor Pedro Antonio Rodríguez Jiménez, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología del Hospital Ruber Internacional
y la Clínica Dermatológica Internacional
, es claro: "No debemos aplicar agua dulce, orina ni amoniaco sobre la picadura de medusa".
Como normalmente desconocemos qué especie de medusa ha causado la lesión, lo más recomendable es lavar la zona con abundante agua de mar y retirar, con cuidado, los restos de tentáculos si permanecen adheridos a la piel.
Si aparecen síntomas intensos o malestar general, conviene acudir a un centro sanitario.
Error 3. Lavar una picadura de medusa con agua dulce
Es un gesto automático. Buscamos una botella de agua y pensamos que estamos haciendo lo correcto. Pero en este caso ocurre justo lo contrario. El agua dulce puede favorecer la liberación de más toxinas.
Por eso, el doctor Rodríguez insiste en aclarar la zona únicamente con agua de mar o suero fisiológico, nunca con agua dulce.
Error 4. Aplicar hielo directamente sobre la piel
El frío ayuda a aliviar las molestias tras una picadura de insecto o animal marino. De eso no hay duda. Pero el hielo no debe colocarse nunca directamente sobre la piel porque puede producir una quemadura por frío.
Lo correcto es envolverlo en una bolsa o un paño y aplicarlo durante unos minutos.
Esta recomendación sirve tanto para las picaduras de medusa como para las de insectos, abejas o avispas. En estos últimos casos, además, el hielo ayuda a disminuir el dolor y la inflamación.
Si la picadura es de una abeja, también conviene retirar el aguijón cuanto antes con unas pinzas finas.
Error 5. Olvidarse de lavar una picadura de insecto
No todas las picaduras se tratan igual. Si el responsable ha sido un mosquito u otro insecto, la primera medida consiste en lavar la zona con agua y jabón. La doctora Fernández explica que este sencillo gesto ayuda a prevenir infecciones y, junto con la aplicación de frío, suele ser suficiente para calmar la mayoría de las picaduras.
Error 6. Aplicar primero el repelente y después la crema solar
Seguro que alguna vez has dudado. ¿Primero protector solar o antipicaduras? La doctora Nuria Pumares Parrilla, especialista en Pediatría y sus Áreas Específicas del Hospital Quirónsalud del Vallès
, resuelve la cuestión: primero debe aplicarse el protector solar y después el repelente.
La explicación es sencilla. El protector necesita actuar directamente sobre la piel para proteger frente a la radiación solar, mientras que el repelente debe permanecer en la superficie para que su olor mantenga alejados a los insectos.
Error 7. Pensar que cualquier remedio sirve para ahuyentar a los mosquitos
Las pulseras, las velas, las plantas aromáticas... cada verano aparecen nuevos remedios contra estos molestos insectos. La doctora Ana Pérez Montero, jefa del servicio de Alergología del Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo
, explica que algunos aceites esenciales, como la citronela o el eucalipto, pueden ayudar a repeler mosquitos en situaciones habituales.
Sin embargo, si viajas a zonas donde estos insectos pueden transmitir enfermedades, estas medidas no son suficientes. En esos casos conviene utilizar repelentes con DEET en concentraciones superiores al 30 %, además de recurrir a mosquiteras y ropa de manga larga.
Las picaduras forman parte del verano, pero muchos de los problemas que provocan surgen después, cuando intentamos tratarlas con remedios que no funcionan o seguimos consejos populares sin base científica.
La próxima vez que un mosquito se enamore de ti o una medusa se cruce en tu baño, recuerda que no todo lo que has oído durante años es cierto.

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