Hay días en los que un dolor de cabeza aparece después de una jornada de estrés, de haber dormido poco o incluso de saltarse una comida. Otras veces, en cambio, el dolor obliga a cancelar planes, apagar las luces y buscar una habitación en silencio. Aunque muchas personas utilizan cefalea y migraña como si fueran lo mismo, en realidad no lo son.

Saber distinguir una cefalea de una migraña no solo ayuda a entender mejor lo que nos ocurre. También puede ser la clave para recibir el tratamiento más adecuado y evitar que el problema termine afectando a nuestra calidad de vida.

La cefalea: mucho más que un simple dolor de cabeza

"Hoy me estalla la cabeza". Es una frase que todos hemos pronunciado alguna vez. En medicina, ese síntoma recibe el nombre de cefalea, un término que engloba el dolor de cabeza, independientemente de cuál sea su causa.

No hablamos de una enfermedad, sino de un síntoma que puede surgir por motivos muy diferentes. De hecho, existen más de 300 tipos de cefaleas, que se clasifican en dos grandes grupos: las primarias, que tienen su origen en el propio sistema nervioso, y las secundarias, cuando se producen como consecuencia de otra enfermedad.

Según explica el doctor Alberto González Plata, especialista en Neurología del Hospital Quirónsalud ClidebaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, "la cefalea es lo que comúnmente denominamos dolor de cabeza", pero sus características cambian según el origen del problema.

No es una molestia poco frecuente: se calcula que más del 90 % de la población sufrirá algún episodio de cefalea a lo largo de su vida.

Entonces, ¿qué es exactamente una migraña?

No es simplemente un dolor de cabeza muy fuerte. Quien la padece sabe que puede obligarle a dejar lo que está haciendo y encerrarse a oscuras hasta que la crisis pase.

La migraña es una enfermedad neurológica que, además del dolor de cabeza, provoca una serie de síntomas muy característicos. Lo habitual es que el dolor aparezca en un solo lado de la cabeza, tenga un carácter pulsátil y vaya acompañado de náuseas, vómitos o una gran sensibilidad a la luz, el ruido e incluso algunos olores. Y, cualquier movimiento, por pequeño que sea, puede empeorar el malestar.

Por eso no es casualidad que la migraña esté considerada una de las enfermedades que más discapacidad provoca entre los adultos menores de 50 años.

Cómo distinguir una cefalea de una migraña

A simple vista pueden parecer lo mismo, pero el cuerpo suele dar bastantes pistas. La localización del dolor, su intensidad y los síntomas que lo acompañan permiten a los especialistas diferenciar una migraña de otros tipos de cefalea.

¿Cefalea o migraña? Aprende a diferenciarlas¿Cefalea o migraña? Aprende a diferenciarlas

Así suele ser una migraña

El dolor aparece habitualmente:

  • En un solo lado de la cabeza.
  • Con sensación pulsátil, como si siguiera el ritmo de los latidos.
  • Con una intensidad moderada o intensa.
  • Empeora al caminar, subir escaleras o realizar cualquier esfuerzo.

Pero la diferencia más importante está en los síntomas que la acompañan. Es frecuente que aparezcan:

  • Náuseas o vómitos.
  • Molestias intensas con la luz.
  • Sensibilidad al ruido.
  • Rechazo a determinados olores.

Algo muy característico de las personas que sufren migrañas es que buscan permanecer en una habitación oscura y silenciosa hasta que la crisis desaparece.

¿Y cómo suele ser una cefalea tensional?

Es uno de los dolores de cabeza más frecuentes y suele ser bastante diferente a la migraña.

En lugar de afectar solo a un lado, la molestia suele sentirse en toda la cabeza o como una presión alrededor de ella, especialmente en la frente y la nuca. Su intensidad suele ser menor que la migraña y, aunque resulta incómoda, normalmente permite continuar con las actividades cotidianas.

Muchas personas la describen como la sensación de llevar un casco demasiado apretado.

La migraña sigue estando infradiagnosticada

Uno de los principales problemas es que muchas personas conviven durante años con esta enfermedad sin saberlo. Según apunta el neurólogo, cuatro de cada diez pacientes no tienen un diagnóstico ni reciben tratamiento, lo que aumenta el riesgo de que los episodios sean cada vez más recurrentes y la enfermedad llegue a cronificarse.

Aunque actualmente no existe una cura definitiva, sí hay procedimientos para aliviar las crisis y ayudar a que no se repiten con tanta frecuencia o intensidad. "Existen varios tratamientos, cada uno de ellos con su peculiaridad y dirigido a un perfil de paciente concreto", señala el especialista.

Además, la incorporación de unos hábitos de vida saludables, como dormir bien, controlar el estrés o identificar los factores que propician las crisis migrañosas, también pueden ayudar a controlar mejor los episodios.

Por eso, si los dolores de cabeza son repetitivos, limitan tu actividad o se acompañan de otros problemas como náuseas o sensibilidad a la luz y al ruido, es conveniente consultar con un especialista en Neurología. Un diagnóstico precoz puede mejorar la calidad de vida.

Cefalea VS Migraña: otras características que debes conocer

¿Toda migraña es una cefalea?

. La migraña es un tipo de cefalea primaria. Sin embargo, no todas las cefaleas son migrañas, ya que existen muchos otros tipos de dolor de cabeza con causas y características diferentes.

¿Cómo saber si tengo migraña o un dolor de cabeza normal?

Si el dolor se nota en un lado de la cabeza, es pulsátil, empeora con el movimiento y se acompaña de náuseas o sensibilidad a la luz o al ruido, es posible que se trate de una migraña. El diagnóstico debe realizarlo un especialista en Neurología.

¿Cuándo debería preocuparme por un dolor de cabeza?

Cuando es muy intenso, aparece de forma brusca, cambia respecto a episodios anteriores, empeora con la tos o el esfuerzo, o se repite con frecuencia y afecta a la vida diaria.

¿La migraña tiene cura?

Actualmente no existe un tratamiento curativo, pero sí medicamentos para aliviar las crisis y terapias preventivas que pueden disminuir su frecuencia e intensidad. Un diagnóstico precoz permite elegir el procedimiento más adecuado para cada persona.

¿Se puede prevenir una migraña?

En muchos casos sí es posible disminuir la frecuencia de las crisis identificando los factores desencadenantes, manteniendo horarios regulares de sueño, controlando el estrés y siguiendo el tratamiento preventivo cuando el especialista lo considera necesario.

Orientador de salud personal

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