7 errores muy comunes al usar el aire acondicionado en verano
Dormir con el aire demasiado frío o abusar de la climatización puede afectar a tu salud Descubre cómo utilizarlo correctamente
Llegas a casa derretida después de un día de trabajo, recados, la compra que pesaba como si llevaras piedras, y lo primero que haces es ir directo al mando del aire acondicionado. Lo pones a 18 grados, te plantas delante y piensas: "Por fin". Este es, probablemente, el gesto de verano más repetido en España.
El problema es que nuestro cuerpo no está hecho para pasar de un infierno de 38 grados a una nevera en cuestión de segundos. Y, aunque el aire acondicionado es uno de los grandes inventos de la humanidad, usarlo mal puede pasarnos factura en forma de contracturas, dolor de garganta, ojos secos o dolores de cabeza que arruinan cualquier plan de verano.
Así que antes de que el aire se convierta en tu enemigo número uno, repasamos los errores más habituales y cómo evitarlos sin renunciar a un poco de fresquito.
Error 1. Pensar que cuanto más baja sea la temperatura, mejor
El primer impulso al llegar acalorado del trabajo es agarrar el mando y poner el aire a 18 o 19 grados. Pero el doctor Luís Manuel Entrenas Costa, jefe del servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud Córdoba
, advierte de que el exceso de frío puede tener consecuencias serias, especialmente en personas con enfermedades respiratorias como la EPOC.
No se trata de demonizar el aparato, sino de usarlo con cabeza. Lo ideal es que la temperatura de casa no baje de los 24 ºC, y que la diferencia con la calle no supere los 6 grados. Si el salto es mayor, el cuerpo puede reaccionar con mareos, sudoración o incluso un episodio de bajada de tensión, lo que se conoce como cuadro vasovagal.
La clave está en ayudar al cuerpo a adaptarse poco a poco, no en convertir el salón en una estación de esquí.
Error 2. Dormir con el aire acondicionado apuntándote directamente
Las noches de verano sin aire acondicionado pueden ser una auténtica tortura. Pero hay una diferencia entre refrescar la habitación y convertirla en una cámara frigorífica con el chorro de aire apuntándote a la cara toda la noche.
Mientras dormimos, la temperatura corporal baja de forma natural. Si a eso le sumamos un ambiente excesivamente frío, es fácil despertarse con el cuello rígido, dolor de garganta o la nariz seca y congestionada.
Entonces, ¿qué puedes hacer si el calor no te deja dormir? Lo más recomendable es enfriar la habitación antes de acostarte. Y, si necesitas mantener el aire encendido, procura que el flujo no incida directamente sobre ti y evita las temperaturas demasiado bajas.
Error 3. Entrar y salir continuamente de ambientes muy fríos
Seguro que la escena te resulta familiar. Sales de casa a 38 grados, entras en el centro comercial donde parece que ha llegado el invierno, vuelves a la calle, te metes en el coche, llegas a la oficina y repites la operación varias veces al día.
Estos cambios bruscos obligan al cuerpo a hacer un esfuerzo constante de adaptación, y pueden provocar molestias respiratorias, mareos o incluso pérdidas de consciencia transitorias (síncope vasovagal). De hecho, el doctor Entrenas señala que este tipo de cambios de temperatura son una de las principales causas de problemas respiratorios en verano.
Error 4. Pensar que el aire acondicionado provoca los resfriados
El aire acondicionado tiene mala fama. Muchas veces escuchamos aquello de "me he resfriado por culpa del aire". En realidad, el problema no suele ser el aparato, sino el uso que hacemos de él.

El aire acondicionado reduce la humedad ambiental, lo que reseca las mucosas de la nariz y la garganta y favorece la aparición de faringitis, laringitis, bronquitis o el empeoramiento de enfermedades respiratorias como el asma o la EPOC.
También pueden provocar nariz congestionada, ojos secos, cambios en la voz o sensación de fatiga cuando permanecemos muchas horas en ambientes muy climatizados.
Así que no, el aire acondicionado no causa resfriados, pero mal utilizado sí puede dejarte la garganta hecha trizas.
Error 5. Olvidarte de limpiar los filtros
Este es el típico mantenimiento que solo recordamos cuando el aparato deja de enfriar bien. Demasiado tarde.
Los filtros acumulan polvo, polen, ácaros y otras partículas que, si no se limpian, pueden favorecer problemas respiratorios, especialmente si eres una persona alérgica.
Antes de que empiece el calor fuerte, merece la pena dedicar diez minutos a revisar y limpiar el equipo.
Error 6. No hidratarte lo suficiente
El aire acondicionado no solo reseca el ambiente, también te reseca a ti. Por eso es importante hidratarte por dentro y por fuera.
- Por dentro, bebe agua con frecuencia, aunque no tengas sed (sí, aunque estés concentrado en mil cosas y se te olvide).
- Por fuera, si notas la piel tirante o más sensible de lo normal, una buena crema hidratante es tu mejor aliada. Y si los ojos te pican o los notas secos, unas lágrimas artificiales pueden salvarte el día.
El especialista también recomienda usar humidificadores para mantener la humedad en casa.
Error 7. Dejar que el aire vaya directo a tu cuerpo
Es uno de los errores más frecuentes, sobre todo en el coche o en la oficina. Colocar las rejillas apuntando directamente al cuello, la espalda o la cara puede favorecer contracturas, molestias en el cuello y sensación de rigidez después de unas horas.
Lo mejor es orientar el flujo de aire hacia el techo o repartirlo de forma uniforme para enfriar la estancia sin que recaiga siempre sobre la misma zona del cuerpo.
El aire acondicionado es uno de los mejores aliados para soportar las olas de calor y protegernos de las altas temperaturas. No se trata de dejar de utilizarlo, sino de hacerlo de forma inteligente.

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