Agosto está llegando a su fin y seguramente ya hayas llenado el carrete del móvil de fotos en la playa, la piscina o esa escapada que tanto esperabas. Lo que probablemente también hayas hecho es confiar demasiado en el protector solar.

Ese "voy solo un rato", "ya me puse crema esta mañana" o "todavía me queda un bote del verano pasado" son algunos de los errores más habituales de las vacaciones. Y lo peor es que suelen pasar desapercibidos... hasta que la piel empieza a recordárnoslo.

Si todavía te quedan unos días de playa, piscina o turismo, estás a tiempo de terminar el verano sin quemaduras ni esa piel roja y sensible que luego tarda días en recuperarse.

Error 1: Aplicar crema solar una sola vez al día

La escena se repite cada verano. Llegas a la playa a las once de la mañana, te aplicas el protector solar antes de extender la toalla y no vuelves a acordarte de él hasta el día siguiente. Pues bien, este es uno de los errores más frecuentes.

Una regla básica para cuidar la piel consiste en reaplicar el protector solar cada dos horas y siempre después de bañarte, hacer ejercicio, sudar o secarte con la toalla.

¿Un truco para no poner excusas? Elegir un formato que te resulte cómodo. La doctora Montserrat Salleras Redonnet, jefa de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología del Hospital Universitari Sagrat CorEste enlace se abrirá en una ventana nueva, explica que las brumas son una buena opción porque facilitan mucho la reaplicación, sobre todo cuando pasamos el día al aire libre.

Y esto también se aplica a las cremas resistentes al agua. Como explica el doctor Pedro Antonio Rodríguez Jiménez, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología de la Unidad de Medicina Capilar del Hospital Ruber InternacionalEste enlace se abrirá en una ventana nueva y la Clínica Dermatológica InternacionalEste enlace se abrirá en una ventana nueva, que un protector sea waterproof no significa que permanezca intacto durante todo el día. Quiere decir que mantiene parte de su eficacia tras el baño, pero sigue siendo necesario volver a aplicarlo cuando salimos del agua.

Error 2: Olvidarte de las orejas, los pies y otras zonas que también se queman

Errores muy comunes al usar protector solarErrores muy comunes al usar protector solar

Brazos, piernas, hombros... perfecto. ¿Pero qué pasa con las orejas? ¿Los empeines? ¿La nuca? ¿Los labios? ¿El cuero cabelludo si tienes el pelo muy corto o poca cantidad?

Estas zonas suelen ser las grandes olvidadas de la fotoprotección y, sin embargo, reciben tanta radiación solar como el resto del cuerpo. De hecho, muchas veces son las primeras en terminar enrojecidas porque simplemente nos olvidamos de ellas.

Antes de salir de casa dedica unos segundos a hacer un último repaso. Tu piel lo agradecerá al final del día.

Error 3: Creer que el protector solar es solo para días de sol

No hace falta estar tumbado en la arena para sufrir daño solar. Lo cierto es que existen otras situaciones muy cotidianas que nos exponen de forma directa a los rayos del sol como dar un paseo por una ciudad, hacer senderismo, conducir con el brazo apoyado en la ventanilla o tomar un café en una terraza.

Y, al contrario de la creencia popular, los días nublados también nos podemos quemar y, por tanto, tampoco son una excusa para olvidarse el fotoprotector. De hecho, aunque la sensación de calor sea menor, alrededor del 80 % de la radiación ultravioleta atraviesa las nubes y sigue alcanzando la piel.

Por eso la doctora Salleras recomienda convertir el protector solar en un hábito diario, igual que hacemos con el cepillado de dientes. Lo importante es encontrar un producto que resulte agradable de utilizar para que no nos dé pereza aplicarlo.

Error 4: Usar un bote de crema solar del año pasado

Abres un cajón del apartamento de la playa y aparece un envase de fotoprotector. "¡Qué suerte! Todavía queda más de la mitad". El problema es que no recuerdas si es del verano pasado o del anterior.

Es uno de los errores más comunes de las vacaciones porque los protectores solares también caducan. Como explica el doctor Rodríguez, sus ingredientes activos pueden degradarse con el paso del tiempo y hacer que la piel quede mucho menos protegida de lo que creemos.

Además de comprobar la fecha de caducidad, conviene fijarse en su aspecto. Si ha cambiado de color, de olor o de textura, ha llegado el momento de sustituirlo.

Error 5: Creer que el maquillaje con FPS sustituye al fotoprotector

Cada vez más bases de maquillaje incluyen factor de protección solar y eso hace que muchas personas piensen que ya no necesitan utilizar un fotoprotector. La buena noticia es que aportan una protección extra. La mala es que, por sí solas, no suelen ser suficientes.

La razón es que normalmente aplicamos una cantidad de maquillaje mucho menor de la necesaria para conseguir la protección indicada en el envase. Además, no solemos cubrir todas las zonas expuestas al sol.

Por eso, aunque tu maquillaje tenga FPS, sigue siendo recomendable aplicar antes un protector solar específico.

Error 6: Utilizar muy poca cantidad de crema solar

Hay personas que utilizan muy poca crema porque no les gusta la sensación pegajosa. Otras porque quieren que el bote dure todo el verano. Pero la verdad es que la cantidad también importa.

No hace falta embadurnarse hasta quedar completamente blanco, pero tampoco aplicar el protector como si fuera un perfume. La doctora Salleras recuerda que la cantidad recomendada para cubrir todo el cuerpo de un adulto ronda los 30 gramos, aproximadamente el volumen de una pelota de golf.

Error 7: Evitar el protector para ponerse más moreno

Otro clásico del verano. Hay quien deja de utilizar protector porque piensa que así conseguirá un bronceado más intenso. Otros intentan desarrollar el famoso "callo solar" durante los primeros días de vacaciones creyendo que así la piel se acostumbra al sol. Pero todo esto solo puede acabar pasando factura a la salud de tu piel.

En realidad, el uso de protector solar no impide broncearse. Lo que hace es reducir el daño que la radiación produce sobre la piel.

Además, el grado de bronceado depende en gran medida de la genética y del fototipo de cada persona. Así que por mucho que fuerces esta situación no te va a garantizar el moreno de tus sueños, y, en cambio, lo que sí va a aumentar es el riesgo de sufrir quemaduras y otros problemas cutáneos.

No hay que olvidar que el bronceado es, en realidad, un mecanismo de defensa de la piel frente a una agresión.

Error 8: Pensar que el protector solar es solo para la playa

Muchas personas asocian automáticamente la crema solar con la sombrilla y la toalla. Sin embargo, la exposición solar también se produce cuando hacemos senderismo, paseamos por una ciudad, vamos en bicicleta o disfrutamos de una terraza.

Como recuerda la doctora Salleras, el mejor fotoprotector es el que se adapta a nuestro estilo de vida y acabamos utilizando todos los días. Las cremas son una buena opción para pieles más secas, mientras que las brumas facilitan mucho la reaplicación cuando hacemos actividades al aire libre.

También es importante elegir un factor de protección adecuado. En general se recomienda un FPS 30 o superior, mientras que las personas con piel muy clara, ojos claros o fototipos I y II deberían optar por un FPS 50, ya que proporciona una protección más alta.

Todavía quedan días de playa, de piscina, de excursiones y de terrazas al atardecer. Aún estás a tiempo de terminar el verano sin quemaduras, sin la piel enrojecida y sin esa incómoda sensación de tirantez que aparece cuando el sol se nos ha ido de las manos. Hablamos de cuidar la salud cutánea hoy y también dentro de muchos veranos.

Orientador de salud personal

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