¿Quién no ha salido alguna vez de la playa pensando que el protector solar era suficiente? Con la llegada del verano, las horas al aire libre se multiplican: playa, piscina, terrazas, excursiones… y también nuestra exposición al sol.

Cada vez somos más conscientes de que proteger la piel no solo ayuda a prevenir las quemaduras o el cáncer de piel. También es una de las mejores herramientas para evitar las manchas, las arrugas prematuras o esa pérdida de luminosidad que tanto nos preocupa después de las vacaciones. Pero ¿lo estamos haciendo bien?

Hablamos con el doctor Luis Acacio Ortega Berbel, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología de los hospitales Quirónsalud Sagrado CorazónEste enlace se abrirá en una ventana nueva, Quirónsalud Infanta LuisaEste enlace se abrirá en una ventana nueva y Quirónsalud HuelvaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, para descubrir por qué el protector solar es solo una parte de la fotoprotección y cuáles son los errores que seguimos cometiendo cada verano.

¿Por qué es tan importante proteger la piel del sol?

Porque la radiación ultravioleta produce alteraciones en el ADN de las células de la piel. Esos daños se van acumulando con el paso del tiempo y pueden favorecer la aparición de distintos tipos de cáncer cutáneo.

La genética influye y no podemos cambiarla, pero sí podemos actuar sobre uno de los principales factores de riesgo: la exposición excesiva al sol. Ahí es donde la prevención tiene un papel fundamental.

¿Cuál es el mejor consejo para proteger la piel del sol durante el verano?

El protector solar es importante, pero, antes de llegar a él, debemos adoptar otras medidas de fotoprotección todavía más eficaces. De hecho, lo más recomendable sigue siendo evitar la exposición durante las horas centrales del día.

En verano, especialmente en España, hablamos aproximadamente de la franja comprendida entre las 11:00 y las 17:00 horas, cuando la radiación ultravioleta alcanza sus valores más elevados.

Entonces, ¿qué medidas deberían ir antes que el protector solar?

Siempre que sea posible debemos recurrir a las barreras físicas, porque son las que mejor nos protegen.

Hablamos de utilizar sombreros de ala ancha o gorras con visera, llevar gafas de sol homologadas con filtro frente a la radiación ultravioleta y vestir ropa que cubra la mayor parte posible de la piel cuando vamos a permanecer tiempo al aire libre, por ejemplo durante una excursión o una ruta de senderismo.

Después de todo eso llega el protector solar.

Consejos para comprar un protector solar adecuado

Depende sobre todo de la edad. Dentro de los fotoprotectores, los que contienen filtros físicos o minerales deberían ser la primera opción, especialmente durante la infancia.

A los bebés menores de seis meses no se les debe aplicar ningún protector solar ni exponerlos directamente al sol. En este caso, la mejor forma de protegerlos es cubrir su piel con ropa ligera y evitar la exposición solar en las horas centrales del día.

Entre los seis meses y los tres años seguimos priorizando las medidas físicas, y ya podemos incorporar protectores con filtros físicos. Son los más adecuados en esta etapa porque la piel todavía está en desarrollo y resulta más sensible a determinados componentes de los filtros químicos.

A partir de los tres años ya pueden utilizarse también filtros químicos, aunque el mensaje de fondo no cambia: ningún fotoprotector sustituye a evitar el sol cuando la radiación es más intensa, y conviene combinar siempre la protección solar con sombreros y ropa adecuada.

Además, recomendamos elegir un fotoprotector con un factor de protección solar (FPS) igual o superior a 30 y reaplicarlo cada dos horas.

Consecuencias del exceso de sol, mucho más que una quemadura

A corto plazo, la consecuencia más evidente es la quemadura solar, que puede ir desde un simple enrojecimiento hasta la aparición de ampollas.

Pero el verdadero problema aparece a largo plazo. La piel tiene memoria y los daños acumulados durante años aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de piel, especialmente si las quemaduras se producen de forma repetida durante la infancia.

Un niño corriendo por la playa

¿El sol afecta también a otras partes del organismo?

Sí. La radiación ultravioleta no solo favorece el envejecimiento prematuro, las manchas o las arrugas. También puede aumentar el riesgo de enfermedades oculares, como las cataratas o la degeneración macular, de ahí la importancia de utilizar gafas de sol.

Si tuvieras que quedarte con un único consejo para este verano, ¿cuál sería?

Que cambiemos la forma de entender la fotoprotección. No consiste únicamente en ponerse crema antes de ir a la playa. La mejor protección empieza evitando las horas centrales del día y utilizando ropa, sombrero y gafas adecuados. El protector solar es imprescindible, pero funciona mucho mejor cuando forma parte de una estrategia completa.

Preguntas frecuentes sobre fotoprotección

¿El protector solar es suficiente para proteger la piel?

No. El fotoprotector es una herramienta más dentro de la estrategia de protección solar. La medida más eficaz sigue siendo evitar la exposición durante las horas centrales del día y utilizar barreras físicas como sombreros, ropa adecuada y gafas con filtro UV.

¿Las quemaduras solares en la infancia son peligrosas?

. Las quemaduras repetidas durante la infancia aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de piel en la edad adulta.

¿Qué debes hacer si te quemas la piel con el sol?

Si la quemadura es leve y únicamente provoca enrojecimiento, suele ser suficiente aplicar cremas hidratantes varias veces al día y utilizar frío local para aliviar la inflamación.

Sin embargo, si aparecen ampollas o el dolor es importante, conviene consultar con un especialista para valorar el tratamiento más adecuado.

Orientador de salud personal

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