Sistema inmunitario más fuerte para el otoño: soluciones reales
Menos milagros y más hábitos para cuidar el sistema inmunitario: alimentos, ejercicio, higiene de manos y descanso
Empieza el otoño y regresan los anuncios de suplementos, vitaminas, zumos y alimentos que prometen subir las defensas. Suena bien, especialmente cuando los primeros virus empiezan a circular por el colegio, la oficina y, poco después, por toda la familia. Pero nuestro sistema inmunitario no tiene un botón para ponerlo en modo turbo.
Eso no significa que no podamos cuidarlo. Dormir bien, mantenernos activos, llevar una alimentación equilibrada, vacunarnos cuando corresponde y seguir unas buenas medidas de higiene sí contribuyen a cuidar nuestra salud y al correcto funcionamiento del sistema inmunitario. La diferencia está entre favorecer su funcionamiento y esperar milagros.
En este artículo vamos a descubrir qué podemos hacer realmente por nuestras defensas y qué promesas conviene mirar con cierta cautela.
¿Se pueden aumentar las defensas rápidamente?
Antes de llenar la cesta de la compra de productos para las defensas, conviene hacer un pequeño paréntesis.
Nuestro sistema inmunitario es una red compleja que protege al organismo frente a microorganismos y otras amenazas. Por eso, más que buscar una forma de aumentar las defensas rápidamente, lo razonable es proporcionar al organismo las condiciones que necesita para funcionar correctamente.
Y es que mantener fuerte el sistema inmunitario depende, en buena medida, de nuestros hábitos y no de un único producto. La doctora Silvia Falcon Viñes, coordinadora de la Unidad de Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Universitari General de Catalunya
, resume que cuidar las defensas pasa por mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio de manera regular, descansar bien y reducir el estrés.
Eso sí, hay algo más que conviene recordar, ningún hábito puede garantizar que no vayamos a coger un virus. Especialmente en otoño e invierno, cuando pasamos más tiempo en espacios cerrados y convivimos con personas que pueden estar enfermas.
Alimentos para aumentar las defensas, ¿existen de verdad?
Es uno de los grandes clásicos del otoño y del invierno. Aparece el primer estornudo y alguien pronuncia las palabras mágicas: "Tómate un zumo de naranja, que tiene vitamina C".
Es cierto que la vitamina C es uno de los nutrientes esenciales para el funcionamiento normal del sistema inmunitario, pero un alimento concreto no convierte nuestras defensas en una muralla inexpugnable.
La clave está en el conjunto de la dieta. Una alimentación variada, basada en frutas y verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales, pescado y otras fuentes de proteínas de calidad proporciona los nutrientes que necesita nuestro organismo.
Entre los alimentos que aportan nutrientes de interés para el sistema inmunitario encontramos cítricos, kiwi, pimiento, brócoli, yogur natural o pescado azul. Como explica la doctora Falcon, "los alimentos tienen nutrientes básicos que ayudan a mantener el cuerpo en buen estado".
Así que puedes seguir tomando naranjas, mandarinas, pomelos y papayas, ricas en vitamina C. Simplemente no les pidas que hagan solas el trabajo de todo nuestro sistema inmunitario.
Vitaminas y suplementos para las defensas, ¿son necesarios?
Con la llegada del otoño también se multiplica la oferta de vitaminas, minerales y complementos que prometen preparar nuestras defensas para la temporada de virus. Sin embargo, el hecho de tomar más cantidad de un nutriente no significa tener un sistema inmunitario mejor preparado.

Los suplementos pueden resultar útiles cuando existe una deficiencia, una necesidad concreta o una indicación sanitaria, pero no deberían convertirse en un seguro contra los resfriados.
El doctor Antonio Ortega Sabater, especialista en Aparato Digestivo del Centro Médico Teknon
, explica que los suplementos no sustituyen los pilares básicos de la salud y, por tanto, no deben convertirse en un "por si acaso".
Además, antes de tomarlos conviene valorar si existe una necesidad real, si puede interferir con otros tratamientos y si la dosis es adecuada. Que un producto sea "natural" tampoco significa que sea seguro para todo el mundo.
Dormir bien ayuda a cuidar el sistema inmunitario
Cuando hablamos de salud, la alimentación y el ejercicio suelen ocupar los primeros puestos. Dormir bien, en cambio, queda muchas veces relegado al momento en que tengamos tiempo. Y el organismo no funciona así.
El descanso adecuado forma parte de los hábitos que ayudan a cuidar nuestra salud y está relacionado con el funcionamiento del sistema inmunitario. La doctora Falcon Viñes señala que el sueño adecuado permite mantener una actividad óptima de las células del sistema inmunitario y favorece la recuperación y reparación de los tejidos.
Igualmente, un buen descanso tiene beneficio doble. No solo cuidamos nuestras defensas mientras descansamos, también favorecemos la memoria, la concentración y el equilibrio emocional.
Así que esa última hora de móvil que termina convirtiéndose misteriosamente en dos quizá no sea tan buena idea cuando al día siguiente tienes que levantarte a las siete.
Ejercicio y sistema inmunitario: otro hábito que cuenta
No hace falta correr una maratón para cuidar nuestras defensas. De hecho, mantener una actividad física regular y moderada forma parte de un estilo de vida saludable.
La doctora Falcon señala que la práctica habitual de ejercicio tiene un efecto beneficioso sobre la salud y contribuye a reducir la inflamación. Además, ayuda a controlar el peso y fortalece los huesos y la musculatura.
Caminar, correr, nadar, montar en bicicleta, practicar yoga o cualquier otra actividad que puedas mantener en el tiempo son buenas opciones.
Y aquí volvemos a encontrarnos con otro de los grandes hábitos de este especial de vuelta a la rutina: el ejercicio realizado con regularidad también puede favorecer un mejor descanso.
No hace falta convertir el salón en un gimnasio olímpico. Lo importante es moverse y hacerlo de forma constante.
Vacunas y sistema inmunitario: cómo preparan nuestras defensas
Hay una herramienta específicamente diseñada para preparar al sistema inmunitario frente a determinados microorganismos: las vacunas.
Por eso, revisar las vacunas recomendadas y mantenerlas al día forma parte de la prevención. En el caso de los niños, el inicio de la temporada de gripe es también un buen momento para consultar con el pediatra las recomendaciones que correspondan según su edad y circunstancias.
La doctora Adelaida Isabel Sánchez Bacallao, jefa del servicio de Pediatría y sus Áreas Específicas del Hospital Quirónsalud Marbella
, recuerda especialmente la importancia de la vacunación antigripal en los menores de cinco años incluidos en las recomendaciones sanitarias, ya que los niños pequeños pueden presentar un mayor riesgo de complicaciones.
La vacuna no evita todos los virus del otoño. Su función es proteger frente a las enfermedades para las que está indicada y reducir el riesgo de complicaciones. Asimismo, la pediatra recuerda que "ayuda a disminuir la circulación de virus en la comunidad y contribuye a proteger a los bebés, a las personas mayores y a otros familiares especialmente vulnerables".
Y aquí sí hablamos de preparar las defensas con una herramienta respaldada y diseñada para ello.
Cómo prevenir infecciones: lavarse las manos sigue funcionando
Después de hablar de alimentación, ejercicio, suplementos y vacunas, volvemos a algo mucho menos sofisticado: la higiene de manos.
Lavarse las manos con agua y jabón continúa siendo una medida básica para reducir la transmisión de infecciones. Es fundamental enseñar a los peques lo importante que es la higiene de manos antes de comer, después de ir al baño y después de toser o sonarse la nariz.
También ayuda ventilar los espacios cerrados, evitar el contacto estrecho cuando estamos enfermos y mantener una buena higiene respiratoria.
No suena tan espectacular como activar tus defensas en 48 horas, pero sabemos para qué sirve, que es muy importante.
Entonces, ¿qué podemos hacer realmente por nuestras defensas?
Después de todo esto, quizá esperabas descubrir un ingrediente secreto. La realidad es bastante menos cinematográfica.
Come variado, duerme bien, haz ejercicio con regularidad, mantén tus vacunas al día y cuida la higiene. Y si existe una carencia nutricional o una necesidad concreta, sigue las indicaciones de un profesional sanitario.
Además, evita el tabaco y modera el consumo de alcohol, ya que pueden tener el efecto contrario y acabar debilitando tus defensas naturales. Son decisiones que forman parte del cuidado general de la salud y no dependen de que sea otoño.
¿Significa esto que no vas a coger un resfriado? Ojalá pudiéramos prometerlo, pero no. Especialmente si convives con niños, trabajas con muchas personas o pasas buena parte del día en espacios cerrados.
No busques productos capaces de blindarte contra los virus toda la temporada. El cuidado del sistema inmunitario consiste en darle al organismo unas buenas condiciones para hacer su trabajo con hábitos que puedas mantener. Menos milagros, más constancia.

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