Hipertensión arterial: factores de riesgo y consecuencias
¿Tienes la tensión alta? Hablamos de las causas, las posibles complicaciones, y cómo controlarla
Tu corazón podría estar trabajando de más sin que te des cuenta. La hipertensión arterial es una de esas condiciones silenciosas que pasan desapercibidas hasta que aparecen las consecuencias. Cuando da la cara, muchas veces ya ha causado daño. Además, es mucho más frecuente de lo que pensamos, ya que afecta a cerca del 40 % de la población adulta.
El doctor Rafael Cuenca Acevedo, jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Quirónsalud Córdoba
, nos advierte que está estrechamente relacionada con las enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de fallecimiento.
Entonces, la gran pregunta es: ¿Cuándo deberías preocuparte? En este artículo te ayudamos a entender qué provoca la hipertensión y cómo mantenerla bajo control desde ya.
Hipertensión arterial: qué es y cuándo se considera alta
La tensión arterial mide la presión con la que la sangre circula por las arterias. Cuando se mantiene de forma constante por encima de 140/90 mmHg o milímetros de mercurio, hablamos de hipertensión. Pero ¿eso qué significa?
Este dato clínico es uno de los indicadores más importantes de la salud cardiovascular. El primer valor es la tensión sistólica, que refleja la fuerza del corazón al bombear. El segundo se refiere a la tensión diastólica, que indica la presión cuando el corazón se está llenando y, por lo tanto, se relaja.
Un detalle curioso es que la tensión arterial no es fija, sino que puede variar a lo largo del día. En palabras del especialista, se trata de un "parámetro vivo", que puede modificarse según factores como el estrés, la dieta, la ingesta de sal o incluso la hidratación.
Por eso, no basta con una medición puntual para diagnosticar que eres hipertenso. De hecho, tomarte la tensión justo después de subir escaleras o en un momento de nervios puede darte un susto innecesario. Lo más conveniente es acudir a la consulta de Medicina Familiar y Comunitaria o de Chequeos Médicos para confirmarlo o descartarlo.

Qué provoca la hipertensión arterial
Si bien es cierto que los antecedentes en la familia o el sexo son factores que aumentan el riesgo de tensión elevada, también lo es que hay factores que dependen de nuestros hábitos. Precisamente, más del 90 % de los casos están relacionados con el estilo de vida.
Los factores de riesgo más habituales son:
- Edad avanzada. A partir de los 60, las arterias pierden elasticidad, lo que contribuye a tener la tensión arterial elevada.
- Exceso de sal. Ese "pellizquito de más" en las comidas suma más de lo que crees.
- Sobrepeso y obesidad. La hipertensión es más frecuente en personas con exceso de peso.
- Alcohol y tabaco. Dos hábitos muy perjudiciales para la salud cardiovascular.
- Sedentarismo. Pasar demasiadas horas sentado tiene consecuencias para la salud en general.
Algunos de ellos son hábitos del día a día que, a menudo, normalizamos. En este sentido, el doctor nos invita a pensar que hay factores modificables que pueden ayudar a mantener la tensión arterial en valores normales. Son pequeños cambios, pero con grandes beneficios para la salud.
Cómo prevenir la tensión arterial alta: medidas clave
Aunque no siempre se puede evitar el desarrollo de esta enfermedad, sí podemos incorporar ciertos hábitos saludables en el día a día que contribuyen a su prevención. El doctor nos da las recomendaciones básicas contra la presión alta:
- Cuida lo que comes. Apuesta por una dieta saludable, rica en frutas y verduras.
- Muévete más. El ejercicio puede aliviar la tensión arterial.
- Vigila el consumo de sal. Está más presente de lo que parece, sobre todo en alimentos preparados. Recuerda que las especias pueden ser grandes aliadas para dar sabor a tus platos.
- Evita el alcohol y el tabaco. No se aconsejan ni en moderación.
- Consulta al especialista para descartar causas médicas. En un pequeño porcentaje de pacientes, la hipertensión puede estar causada por enfermedades endocrinas o renales. En estos casos, es fundamental un diagnóstico médico adecuado y tratarlo.
Complicaciones de la hipertensión arterial
La tensión arterial alta no suele causar síntomas, pero, mientras tanto, el corazón hace un sobreesfuerzo. Esto puede ocasionar efectos graves para la salud como:
- Infarto de miocardio.
- Ictus (accidente cerebrovascular).
- Insuficiencia cardíaca.
- Insuficiencia renal.
- Problemas de circulación en las piernas.
Cómo se controla la hipertensión en la actualidad
Seguro que conoces el tensiómetro de toda la vida. Aunque este dispositivo es útil, no siempre es suficiente para confirmar si eres o no hipertenso. Actualmente, existen métodos más avanzados como la monitorización ambulatoria de la presión arterial, que mide la tensión cada 30-60 minutos durante 24 horas. La principal ventaja de este procedimiento es que ofrece una imagen más real de lo que sucede a lo largo del día, lo que permite mejorar el diagnóstico y ajustar el tratamiento si es necesario.
Preguntas frecuentes sobre la tensión arterial
¿La hipertensión se hereda?
No se hereda como tal, pero sí existe una predisposición genética. Por lo tanto, si en tu familia hay antecedentes de esta enfermedad, conviene cuidar los hábitos y hacer revisiones periódicas.
¿Cuándo deberías medirte la tensión?
Hay situaciones en las que conviene prestar más atención:
- A partir de los 60 años.
- Durante el embarazo.
- Si tomas ciertos medicamentos.
- En épocas de estrés prolongado.
¿Puedes tener la presión arterial alta de repente?
Sí. Factores como el estrés o la deshidratación pueden hacer que suba puntualmente.
¿Cómo tratar la hipertensión arterial?
El control de la tensión arterial combina dos pilares, los cambios en el estilo de vida y, en los casos necesarios, la toma de medicación, siempre bajo prescripción médica.
¿Qué se nota si tienes la tensión alta?
Las personas con hipertensión arterial no suelen manifestar síntomas hasta que alcanzan a valores muy altos. Aquí es cuando pueden aparecer síntomas como dolor de cabeza intenso y repentino, sangrado nasal, problemas para respirar, visión borrosa, palpitaciones o dolor en el pecho.
La hipertensión no siempre se puede evitar, pero se puede controlar. Y en ese control, tus hábitos tienen mucho más poder del que imaginas. El cuidado de la tensión arterial es una forma de proteger tu corazón y tu estado de salud general.

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