Cómo afectan las temperaturas extremas a tu salud
El impacto de las olas de calor, los cambios bruscos de clima y la radiación UV en el organismo
¿Te has sentido alguna vez como en una serie apocalíptica tipo The Last of Us, pero en versión clima? Un día estás en manga corta y al siguiente buscas la sudadera. Luego llega una ola de calor que parece sacada del desierto, y tú pensando: "¿Esto es normal?". Ya te avanzamos que no del todo.
Cada vez estamos más expuestos a temperaturas extremas, cambios bruscos de clima y una radiación UV más intensa, y todo eso tiene un impacto directo en la salud. Más allá de la incomodidad de no saber qué ponerte, hablamos de efectos reales sobre el cuerpo, en especial si tienes una enfermedad crónica.
Te contamos cuáles son los riesgos de las temperaturas extremas en los pulmones, el corazón y los ojos.
Olas de calor: por qué tu cuerpo entra en "modo supervivencia"
Cuando hace mucho calor, tu organismo activa su propio sistema de emergencia. Empieza a sudar más, los vasos sanguíneos se dilatan y la sangre se redistribuye para enfriar el cuerpo. Hasta aquí todo bien, salvo que ese esfuerzo tiene un coste.
Pues bien, este proceso puede afectar sobre todo a personas con enfermedades cardiovasculares, diabetes o demencias. La explicación es que los cambios en la circulación y la pérdida de líquidos pueden descompensar el organismo.

Y aquí es cuando aparecen señales que no deberías ignorar:
- Mareos
- Bajadas de tensión
- Deshidratación
- Caídas o desorientación
En personas mayores o con enfermedades neurodegenerativas, el riesgo aumenta todavía más porque muchas veces no sienten sed o simplemente olvidan beber agua.
Calor extremo y su efecto en el corazón
Si tienes hipertensión o problemas cardíacos, ojo con las altas temperaturas. El calor provoca una dilatación de los vasos sanguíneos que puede hacer que la tensión arterial baje demasiado, causando incluso episodios de hipotensión en personas con tensión arterial alta. Esto puede traducirse en cansancio intenso, sensación de debilidad o incluso desmayos.
El doctor José Ignacio Morgado García de Polavieja, especialista en Cardiología del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa
, advierte que "si la tensión baja y se acompaña de estos síntomas se debe consultar sin demora con el médico para valorar un ajuste del tratamiento".
Además, el calor extremo genera estrés en el organismo. El corazón late más rápido, el cuerpo pierde más líquido y aumenta el riesgo de trombos o incluso infartos. De hecho, durante los episodios de temperaturas muy elevadas, la probabilidad de sufrir un ataque al corazón puede incrementarse hasta un 7 %.
Frío extremo y cambios bruscos, ¿cómo afectan a la salud?
Si el calor aprieta, el frío tampoco se queda atrás. Los cambios bruscos de temperatura pueden desencadenar reacciones inesperadas en el organismo. ¿Te ha pasado alguna vez salir del mar o de una piscina fría y empezar a notar picor, ronchas o enrojecimiento en la piel? No es una simple molestia. En algunas personas, el contraste térmico puede provocar una urticaria por frío, una afección que aparece cuando la piel se expone de forma repentina a bajas temperaturas.
El doctor Ignacio García Núñez, jefe del servicio de Alergología de los hospitales Quirónsalud Córdoba
y Quirónsalud Campo de Gibraltar
, explica que este tipo de urticaria puede originarse al bañarse en el mar, especialmente cuando existe un cambio brusco entre la temperatura corporal y la del agua. Los síntomas más frecuentes son ronchas, inflamación de la piel y un intenso picor.
Pero el problema no siempre se queda en la piel. En los casos más severos, la reacción puede afectar a todo el organismo. "Puede producirse una bajada de tensión por vasodilatación compensatoria; la sangre sale de vasos grandes y va a los vasos pequeños para intentar arreglar el problema", señala el especialista.
Estas bajadas de tensión pueden provocar mareos e incluso pérdida de conocimiento, por lo que quienes padecen este tipo de urticaria deben extremar las precauciones al bañarse. El experto recomienda hacerlo siempre acompañados, entrar poco a poco en el agua y salir si observamos los primeros síntomas de picor o ronchas.
Por otro lado, las personas con enfermedades reumáticas también suelen notar los efectos del clima. El frío y la humedad no empeoran directamente la enfermedad, pero sí pueden aumentar la sensación de dolor.
El doctor José Felix Solano Fernández, jefe del servicio de Reumatología del Hospital Universitario La Luz
, asegura que "los propios pacientes en las consultas nos dicen que notan cuando va a cambiar la presión atmosférica, cuando viene la borrasca, porque les duelen más sus articulaciones enfermas".
Calima, contaminación y calor: combo nada saludable
Ahora imagina esta escena: 40 grados, aire cargado y cielo turbio. Bienvenido a la calima. Este fenómeno añade partículas en suspensión que entran directamente en tus pulmones. Y para las personas diagnosticadas de asma o EPOC, el efecto puede ser más dañino.
El doctor Luís Manuel Entrenas Costa, jefe del servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud Córdoba
, advierte que estas condiciones pueden agravar los problemas respiratorios, especialmente en personas con enfermedades crónicas.
Durante los días de calima, lo más recomendable es reducir la actividad física al aire libre y seguir el tratamiento médico pautado.
Porque salir a correr a 40 grados y con aire cargado no convierte a nadie en protagonista de una película de acción. Más bien todo lo contrario.
Radiación UV: el impacto silencioso sobre los ojos
No pica, no se ve, pero está ahí. La radiación UV ha aumentado en los últimos años y puede afectar a la vista.
La exposición continuada puede acelerar problemas como las cataratas y, además, favorecer la aparición de ojo seco, sobre todo cuando se combina con calor extremo y ambientes secos.
Por eso las gafas de sol no son solo un accesorio de verano. En realidad, ayudan a proteger la vista mucho más de lo que solemos pensar.
Cómo proteger la salud del clima extremo
Entre las medidas que pueden ayudarte a prevenir problemas durante los días de temperaturas extremas se incluyen:
- Hidrátate aunque no tengas sed
- Evita las horas centrales de más calor
- Busca sombra y lugares frescos
- Utiliza gafas de sol con protección UV
- Evita hacer ejercicio intenso con temperaturas extremas
- Adapta tu rutina si el clima es demasiado caluroso o frío
Al final, la idea es muy simple, cuando el clima se vuelve extremo, el cuerpo trabaja el doble. Y cuanto antes aprendamos a leer sus señales, mejor lo vamos a llevar.

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