Hace unos años, hablar del tiempo era casi una conversación de ascensor. Hoy ya no. Ese calor que llega antes de tiempo, ese frío que aparece de golpe o esos días en los que el aire parece más pesado pueden tener un impacto en la salud, aunque no lo notemos.

Más allá de la incomodidad, el cambio climático influye más de lo que pensamos en nuestra salud diaria. Desde el cansancio que arrastras en verano hasta esas noches en las que duermes peor, pasando por alergias más intensas. Todo puede tener más relación de la que imaginas.

Los especialistas en Alergología de Quirónsalud explican que la contaminación y el cambio climático están directamente relacionados con el aumento de alergias y asma, sobre todo en entornos urbanos.

Pero no solo afecta a las vías respiratorias. También se ha observado un incremento de enfermedades cardiovasculares, dermatitis, problemas pulmonares como bronquitis o EPOC, e incluso alteraciones como hipertensión o arritmias.

Cambio climático y salud: qué está pasando en tu cuerpo

Las altas temperaturas y la contaminación pueden ser una combinación dañina para la salud de adultos y niños:

  • Alergias más intensas. Si sientes que cada primavera es peor que la anterior, no es casualidad. El aumento de temperaturas y la contaminación están haciendo que el polen sea más abundante y agresivo y permanezca durante más tiempo, provocando un aumento de las enfermedades alérgicas. Te lo contamos en detalle aquí: Alergias y cambio climático.
  • El clima puede influir en tu bienestar mental. ¿Es cierto que con el calor nos sentimos más enfadados? ¿Y que los días grises nos desmotivan? ¿O que cada verano estamos más cansados? El cambio climático influye en cómo te sientes más de lo que imaginas. Te lo contamos en el artículo de salud mental y clima.
  • Infancia y cambio climático. No todos reaccionamos igual ante estos cambios. Los niños, por ejemplo, son muy sensibles a la contaminación, el calor extremo o la mala calidad del aire. Sus pulmones aún están en desarrollo y su sistema de regulación térmica es menos eficiente. Esto aumenta el riesgo de infecciones respiratorias, crisis asmáticas o problemas relacionados con el calor. Aquí te explicamos por qué: Infancia vulnerable y cambio climático.
  • Temperaturas extremas y radiación UV. Olas de calor más intensas, frío extremo, cambios bruscos y un aumento de la radiación UV forman un entorno muy exigente para el cuerpo. Lo analizamos aquí: Temperaturas extremas y rayos UV.

Cómo proteger tu salud frente al cambio climático

Sigue estas precauciones que ayudan a tu cuerpo a adaptarse:

  • Evitar la exposición en horas de más calor o contaminación.
  • Hidratarse bien, especialmente en verano.
  • Cuidar el descanso.
  • Protegerse del sol y de la radiación UV.
  • Mantener hábitos saludables.

Es evidente que no podemos controlar el clima, pero sí podemos contribuir a reducir nuestra huella de carbono con medidas como priorizar el transporte público o cuidar el consumo energético en casa. Recuerda apagar las luces cuando ya no las necesitas.

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