¿Usas chanclas todo el verano? Lo que tus pies quieren decirte
Dolor de pies, ampollas y molestias en la espalda. Conoce los errores con tu calzado de verano y cómo prevenirlos
Hubo un tiempo en el que las chanclas solo salían de casa para ir a la playa o a la piscina. Hoy la historia es muy distinta. Este verano las vemos con vestidos largos, pantalones de lino, vaqueros, trajes e incluso en eventos donde antes nadie habría imaginado llevarlas.
Han dejado de combinar únicamente con el bikini y el pareo para convertirse en uno de los calzados de moda de la temporada. Lo mismo sirven para bajar a la piscina que para recorrer un mercadillo, hacer turismo por una ciudad o caminar hasta esa playa escondida que todo el mundo recomienda en redes sociales.
El problema empieza cuando les pedimos que hagan el trabajo de unas zapatillas deportivas o de un calzado diseñado para caminar durante horas.
En este artículo te hablamos de los errores más frecuentes en el uso de este calzado veraniego.
¿Es malo usar chanclas todo el día?
Las chanclas tienen un lugar perfecto: la playa, la piscina o recorridos muy cortos. Sin embargo, muchas personas se las ponen por la mañana y no vuelven a quitárselas hasta la noche.
El doctor Juan Carlos Carrera Merino, especialista en Podología del Centro Médico Quirónsalud Málaga
, explica que este calzado típico del verano resulta cómodo, fresco y fácil de poner, pero no ofrece el soporte necesario al pie.
Además, cuando se utilizan las chanclas durante muchas horas puede favorecer dolor, rozaduras y lesiones como la fascitis plantar debido al sobreesfuerzo que realizan músculos y ligamentos para compensar esa falta de apoyo.
Vamos, que el error en verano no es usar chanclas. El problema es querer vivir todo el día sobre ellas.
¿Sirven las chanclas para caminar fuera de la playa?
Todos hemos visto esa cala espectacular a la que, según Internet, se llega "en solo diez minutos". Lo que nadie suele enseñar en las fotos son las rocas, las pendientes o los caminos de tierra. Lo mismo ocurre cuando decides visitar un casco histórico lleno de adoquines porque "total, son solo unas chanclas". Hasta que llegan los resbalones, los tropiezos o el primer esguince de las vacaciones.
Pues bien, no todas las superficies están hechas para caminar en chanclas. El doctor Francisco Rodríguez Argáiz, jefe del servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Quirónsalud Marbella
, nos avisa de ello: "El calzado sin sujeción ni amortiguación aumenta el riesgo de esguinces, caídas y golpes", especialmente si estamos caminando sobre superficies irregulares o resbaladizas.
Caminar muchos kilómetros en chanclas también pasa factura
El paseo marítimo parece corto hasta que el reloj marca más de una hora caminando. Aunque el pie vaya fresco, las chanclas de suela fina obligan a trabajar más a la musculatura del pie y no amortiguan correctamente cada paso.
Con el tiempo pueden propiciar molestias en la planta del pie, fascitis plantar e incluso dolor que termina subiendo hacia los tobillos, las rodillas o la espalda.
Por esta razón, si sabes que vas a hacer una larga caminata, lo mejor es elegir sandalias que sujeten bien el pie o chanclas con una suela más gruesa y estable.
¿Y hacer deporte con chanclas?
Estás en la playa y de repente te invitan a jugar a las palas y, como está la arena caliente, te pones las chanclas; y lo mismo ocurre en la piscina, cuando improvisas un partido de fútbol y te calzas este zapato tan poco adecuado para el deporte.

Sin duda, las chanchas no son el mejor calzado para hacer ejercicio por varios motivos: no sujetan el pie, no amortiguan los impactos y aumentan el riesgo de torceduras y lesiones. Hay que tener en cuenta que cada actividad física tiene un zapato pensado para ella. Las chanclas, por muy veraniegas que sean, no entran en esa lista.
Ampollas y rozaduras en los pies: un riesgo muy común
El calor, el sudor, la humedad y el roce continuo de las tiras hacen que nuestros pies sean mucho más sensibles durante estos meses. Por eso en verano aumentan las ampollas, las rozaduras, las durezas e incluso algunos problemas dermatológicos. Si además alternamos continuamente entre playa, piscina y asfalto, la piel del pie se resiente todavía más.
Una buena rutina para lucir pies sanos y bonitos en verano consiste en aplicar crema hidratante una vez al día, protegerlos también con protector solar cuando estén expuestos y secarlos muy bien después de cada baño. Así también reducimos el exceso de humedad que favorece la aparición de hongos.
¿Quién debe tener más cuidado con las chanclas?
Si ya sufres fascitis plantar o utilizas plantillas, conviene prestar todavía más atención.
El doctor José Javier Escolar García, jefe del servicio de Podología del Hospital Quirónsalud Marbella
, nos indica que estas personas necesitan un tipo de sandalia específico que permita mantener el soporte adecuado.
También las personas mayores deben extremar las precauciones. Con el paso de los años disminuye la flexibilidad de músculos y articulaciones, por lo que un calzado sin suficiente estabilidad puede favorecer molestias y lesiones.
¿Hay que decir adiós a las chanclas en verano?
En absoluto. Siguen siendo una excelente opción para la playa o la piscina. El problema aparece cuando pretendemos recorrer media ciudad con ellas, hacer una ruta por la montaña o convertirlas en el único calzado del verano.
Como recuerda el doctor Carrera, el calor hace que los tejidos del pie se dilaten y necesiten un zapato cómodo, pero también estable y con una buena sujeción.
En definitiva, las chanclas pueden seguir siendo las reinas del verano. Solo hay que recordar que no sirven para todo. Tus pies te lo agradecerán cuando las vacaciones terminen.
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