¿Las bebidas frías hidratan? Errores al combatir la sed
Desmontamos los grandes mitos del verano: ni la cerveza es la mejor forma de hidratarte ni las bebidas heladas hidratan más rápido
¿Sales de darte un chapuzón y lo primero que haces es buscar el chiringuito? ¿O eres de los que, después de un rato tomando el sol, solo puede pensar en una bebida bien fría? La escena es de lo más habitual. La cerveza con el vaso helado, el refresco lleno de cubitos de hielo o el granizado parecen la recompensa perfecta después de soportar el calor.
El primer trago sabe a gloria. Durante unos segundos parece que la temperatura baja diez grados. Pero aquí llega la pregunta: ¿te estás hidratando de verdad o simplemente te estás refrescando?
Aunque solemos utilizar ambos conceptos como si fueran lo mismo, no lo son. Y confundirlos es uno de los errores más frecuentes del verano.
El gran error: confundir refrescar con hidratar
Cuando hace calor, nuestro cuerpo pierde agua y sales minerales a través del sudor. Pues bien, esa pérdida hay que compensarla para que el organismo siga funcionando correctamente.
El problema es que muchas veces asociamos la sensación de frescor que proporcionan algunas bebidas con una buena hidratación. Y no siempre van de la mano.
Por muchas opciones que encontremos en la nevera, el agua sigue siendo la mejor opción para combatir el calor. Elena de la Fuente Hidalgo, especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Quirónsalud San José
, lo resume con una frase muy clara: "No hay ningún otro líquido tan efectivo para mantener el organismo en condiciones".
Además, conviene no esperar a tener sed para beber. Cuando aparece esa sensación, el organismo ya está avisando de que empieza a faltarle agua, algo que puede pasar desapercibido en personas mayores y en niños, que muchas veces están tan entretenidos jugando o bañándose que se olvidan de beber. Y ahí entra en juego nuestra labor, recordándoles que beban de vez en cuando.
¿Y la cerveza? ¿De verdad quita la sed?
Hay pocas imágenes más veraniegas que una cerveza bien fría sobre la mesa de una terraza. Y sí, produce una sensación inmediata de alivio de la sed. Pero una cosa es que entre de maravilla y otra muy distinta que sea la mejor forma de hidratarse.
El alcohol tiene un pequeño truco: hace que vayamos más veces al baño. Así que, mientras pensamos que estamos recuperando líquidos, nuestro organismo en realidad está eliminando más agua de la que debería.
La explicación es que el alcohol inhibe la acción de una hormona antidiurética, favoreciendo la producción de orina y aumentando el riesgo de deshidratación, especialmente cuando las temperaturas son elevadas.
Además, la nutricionista recuerda que "el vino, la cerveza y las demás bebidas alcohólicas en su conjunto no son saludables; por lo tanto no es sensato aconsejar su ingesta, aunque sea moderada y responsable". Y añade que "no hay ninguna cantidad recomendable de alcohol; desde el punto de vista médico no está justificado beberlo".
Si te apetece una alternativa, las cervezas 0,0 eliminan el alcohol, aunque tampoco deben convertirse en la base de tu hidratación.

El refresco no sustituye al agua
Es otro clásico del verano, después de la cerveza. Está frío, tiene burbujas y parece que devuelve la vida cuando el calor aprieta. Sin embargo, tampoco debería convertirse en la bebida principal de estos meses.
De la Fuente explica que "los refrescos azucarados son ricos en calorías vacías, es decir, altamente energéticos y sin ningún valor nutricional". Asimismo, el exceso de azúcar puede aumentar la sensación de sed y hacer que terminemos bebiendo menos agua de la que realmente necesitamos.
Si decides tomarlos, es preferible optar por las versiones sin azúcar y reservarlos para momentos puntuales.
¿Y los zumos? No son lo mismo que la fruta
Otro error muy habitual consiste en pensar que un zumo equivale a una pieza de fruta. Aunque pueda parecer una opción saludable, nutricionalmente no son lo mismo. El doctor Gilberto Bennet Pérez López, especialista en Endocrinología y Nutrición del Centro Médico Quirónsalud Valdebebas
, explica que "los zumos de fruta no son equivalentes nutricionalmente a las frutas: los zumos carecen de fibra y no estimulan la masticación".
Por eso, especialmente en verano, siempre será mejor elegir una rodaja de sandía, un melocotón o cualquier otra fruta de temporada antes que un vaso de zumo. Además de hidratar, aportan fibra y resultan mucho más saciantes.
¿Cuanto más fría esté una bebida, mejor hidrata?
Pues tampoco. Seguro que alguna vez has esperado a que la botella estuviera casi congelada pensando que así te hidrataría antes. Sin embargo, ocurre justo lo contrario.
El agua muy fría necesita calentarse primero dentro del organismo antes de poder ser absorbida, por lo que el proceso de hidratación resulta algo más lento que cuando la bebida está fresca o a temperatura ambiente.
Eso no significa que tengas que renunciar al hielo, pero sí conviene saber que una bebida helada no hidrata más por estar más fría.
Entonces, ¿qué líquidos sí ayudan a hidratarte?
El agua sigue siendo la reina del verano. A partir de ahí, también ayudan otras opciones que suman líquidos y, además, aportan algo más.
Entre ellas están las frutas de temporada con alto contenido en agua, como la sandía, el melón o el melocotón. También las sopas frías, que en verano entran casi solas, como el gazpacho. Y, en casa, siempre puedes preparar smoothies sencillos, como el batido cremoso de cacao, o incluso añadir un par de hielos a tu infusión favorita o al café si te apetece algo distinto.
Lo importante es no caer en la trampa de pensar que cualquier bebida fría sirve para hidratar por igual. Porque no es lo mismo aliviar la sensación de calor durante cinco minutos que ayudar de verdad a tu cuerpo a recuperarse. El mejor brindis del verano sigue siendo con agua.

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