Son las once de la noche. Lees un capítulo más y te acuestas. O eso era lo que habías pensado. Dos horas después sigues pasando páginas para descubrir qué oculta la asistenta de Freida McFadden, qué ocurrirá en el próximo episodio de The Last of Us o qué será de los protagonistas de esa saga que llevas meses o incluso años siguiendo.

¿Por qué nos cuesta tanto abandonar una buena historia? ¿Qué tiene un libro o una serie para conseguir que pospongamos el sueño, cancelemos planes o llevemos una novela en el bolso por si surge un rato libre? La respuesta está mucho más cerca de la neurociencia de lo que parece. Emociones, dopamina, empatía y miles de años de evolución se combinan para convertir las historias en una de las experiencias más irresistibles para nuestro cerebro. Conoce los ingredientes esenciales para engancharte a tus libros y series favoritos.

La empatía: cuando los personajes parecen personas reales

Uno de los motivos principales por los que nos enganchamos a un libro o una serie es la empatía. Aunque sepamos que los personajes no existen, nuestro cerebro reacciona ante sus emociones de una forma sorprendentemente similar a como lo haría con personas reales.

Ana Belén Piston Rodríguez, neuropsicóloga del servicio de Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud CórdobaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, explica que, cuando nos sumergimos en una historia, identificamos emociones que ya hemos experimentado y establecemos una conexión inmediata con los protagonistas.

"Esa conexión emocional nos impulsa a querer saber qué va a ocurrir y anticipar una resolución positiva. El suspense actúa entonces como un hilo conductor que capta toda nuestra atención y nos hace olvidar lo demás", señala la especialista.

Por esta razón, sufrimos cuando un personaje atraviesa una pérdida, celebramos sus éxitos o nos enfadamos con sus decisiones como si formaran parte de nuestro círculo cercano. ¿Quién no ha sufrido con June, de El cuento de la criada, o se ha indignado con la vacilación de Carrie Bradshaw y Mr. Big en Sex and the City?

El suspense: por qué disfrutamos de la tensión desde el sofá

Si hay un ingrediente capaz de mantenernos pegados a una historia es el suspense. Esa sensación de tensión que nos obliga a seguir leyendo o ver un episodio más tiene una explicación psicológica.

Según afirma la especialista, los contenidos de suspense, miedo o terror atraen a muchas personas por una combinación de factores. Por un lado, despiertan nuestra curiosidad hacia situaciones que se salen de lo habitual. Por otro, nos permiten observar conductas extremas y enfrentarnos a escenarios que probablemente nunca viviremos en la realidad.

Además, estas historias ofrecen a nuestro cerebro la posibilidad de experimentar emociones intensas en un entorno completamente seguro. Sentimos miedo, incertidumbre o adrenalina sin asumir ningún riesgo real, desde el sofá de casa o desde las páginas de una novela.

La especialista añade que estas narraciones funcionan como una especie de "ensayo mental". Mientras seguimos la historia, ponemos a prueba nuestras respuestas emocionales y cognitivas ante situaciones límite, lo que puede aumentar nuestra sensación de preparación para afrontar problemas o desafíos en la vida real.

Quizá por eso resulta tan difícil abandonar thrillers psicológicos como La asistenta, de Freida McFadden. Cada nuevo giro nos permite explorar situaciones inesperadas desde la seguridad de la ficción, alimentando una curiosidad que nos empuja a seguir avanzando hasta la última página.

La dopamina: la química detrás del placer de seguir leyendo

Además de las emociones, existe una explicación biológica. Cuando disfrutamos de una historia que nos interesa, el cerebro libera dopamina, un neurotransmisor relacionado con el placer, la memoria y la conducta.

La doctora indica que, cuando vemos nuestra serie favorita o nos sumergimos en una novela apasionante, "el cerebro libera dopamina de forma continuada, generando una sensación de placer que convierte el momento en una experiencia altamente reforzante".

En definitiva, el cerebro aprende que esa actividad nos hace sentir bien y nos anima a repetirla. Quizá por eso mismo devoramos una temporada completa de Los Bridgerton en un fin de semana y, apenas aparecen los créditos del último episodio, ya estamos contando los meses que faltan para la siguiente entrega.

Una mujer leyendo un libro tumbada en la cama de su habitaciónUna mujer leyendo un libro tumbada en la cama de su habitación

¿Por qué las historias nos atraen desde hace miles de años?

La fascinación humana por las historias no nació con Netflix o HBO ni con los superventas literarios. Mucho antes de que existieran los libros, los seres humanos compartían relatos alrededor del fuego para transmitir conocimientos, advertir sobre peligros o enseñar normas de convivencia.

Desde la perspectiva de la psicología evolutiva, las historias ayudaron a la supervivencia de nuestra especie. Aprender de las experiencias de otros sin tener que vivirlas en primera persona suponía una ventaja enorme.

Esa huella ancestral sigue activa hoy. Nuestro cerebro continúa interpretando las narraciones como una fuente valiosa de aprendizaje, incluso cuando sabemos que son ficción.

Libros y series: el refugio perfecto para desconectar

En una época marcada por las prisas, las notificaciones constantes y el estrés cotidiano, las historias ofrecen algo muy valioso: una pausa mental.

La clásica combinación de sofá, manta y serie o un rato de lectura se ha convertido para muchas personas en una herramienta de bienestar emocional. De hecho, los especialistas de Quirónsalud destacan que la lectura habitual estimula funciones cognitivas como la atención, la memoria y la concentración, al tiempo que favorece la resiliencia emocional y ayuda a reducir la ansiedad. Igualmente, leer antes de acostarse puede contribuir a mejorar la calidad del sueño al facilitar la desconexión digital.

El doctor Francisco Manuel Lara Sarmiento, jefe de servicio de Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud CórdobaEste enlace se abrirá en una ventana nueva y del Centro Médico Quirónsalud Jaén, recuerda que "leer es una de las actividades más completas para el cerebro", ya que activa redes neuronales complejas relacionadas con la imaginación, la reflexión y la regulación emocional.

¿Y por qué sentimos vacío emocional cuando termina una buena historia?

Casi todo lector o espectador ha experimentado alguna vez esa sensación de duelo al acabar una saga, una novela o una serie que le ha acompañado durante semanas, meses e incluso años. Es una reacción completamente normal.

"Hemos convivido con esos personajes y nos hemos identificado con ellos", explica la psicóloga. Durante días, seguimos recordando escenas, imaginando finales alternativos o echando de menos ese momento diario de encuentro con la historia.

¿Cómo vamos a olvidar fácilmente a los dragones y jinetes que han conquistado a millones de lectores en la saga Empíreo de Rebecca Yarros? ¿O a personajes tan complejos y atormentados como Heathcliff, de Cumbres borrascosas, que más de siglo y medio después sigue despertando amor y rechazo a partes iguales? Cuando una historia nos marca, sus protagonistas continúan ocupando un espacio en nuestra memoria mucho después de haber cerrado el libro o apagado la televisión.

En cierto modo, nuestro cerebro atraviesa una pequeña despedida emocional.

Beneficios de la lectura: más allá del entretenimiento

Aunque a veces se vea como una simple forma de ocio, leer y disfrutar de buenas historias tiene efectos positivos sobre la salud mental.

La lectura activa circuitos relacionados con la imaginación, la empatía y el pensamiento crítico. Además, favorece la llamada reserva cognitiva, una especie de "colchón cerebral" que ayuda a mantener las capacidades mentales a lo largo de los años.

El doctor Ernesto Orozco Sevilla, jefe de servicio de Neurología del Hospital Quirónsalud CórdobaEste enlace se abrirá en una ventana nueva y del Centro Médico Quirónsalud Jaén, destaca que las personas que participan con frecuencia en actividades mentalmente estimulantes, como la lectura, tienen una tasa más lenta de deterioro de la memoria.

Las series y los libros también cumplen una función social, ya que nos proporcionan temas de conversación, crean comunidades de aficionados y nos permiten conectar con otras personas a través de emociones compartidas.

La clave, recuerda la doctora, está en el equilibrio. Disfrutar de una maratón ocasional o de una novela imposible de soltar puede ser una experiencia enriquecedora, siempre que no sustituya al descanso, las relaciones personales o las actividades cotidianas.

Cuando una historia consigue atraparnos, no está secuestrando nuestro tiempo, sino que está activando mecanismos que llevan miles de años formando parte de lo que somos. Y quizá por eso seguimos diciendo aquello de "solo un capítulo más", aunque sepamos que estamos mintiendo.

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