Enfermedades que vuelven tras las vacaciones
Piojos, resfriados, alergias escolares... Te contamos cómo combatir todos los problemas que nos esperan al acabar el verano
Empiezan las clases y, casi al mismo tiempo que los deberes y las extraescolares, regresan los mocos, las toses y los primeros avisos de "hay piojos en clase". La vuelta al cole supone el reencuentro de muchos niños en espacios cerrados y, con él, una mayor circulación de virus respiratorios y digestivos. De hecho, muchos peques ya habrán pasado por su primer resfriado del curso.
Y no siempre se quedan en el colegio. Hay virus que acaban pasando por hermanos, padres y, si tienen ocasión, algún abuelo. Además, no vienen solos. Alergias, piojos y otras enfermedades muy habituales durante la infancia también pueden complicar estas primeras semanas.
¿Cómo saber qué le ocurre a tu hijo? ¿Qué síntomas deberían llamar tu atención? ¿Y cuándo conviene consultar con el pediatra? Repasamos algunos de los problemas de salud más frecuentes con la vuelta al cole para que puedas reconocerlos y saber cómo actuar.
Resfriados, gripe y otros virus respiratorios: empiezan los mocos
Un aula llena de niños es también un lugar perfecto para que los virus respiratorios encuentren nuevos compañeros de pupitre.
El doctor José Luis Alcaraz León, jefe del servicio de Pediatría y sus Áreas Específicas del Hospital Quirónsalud Murcia
, explica que el aumento del contacto estrecho entre los niños al comenzar las clases incrementa la circulación de virus respiratorios. Por eso, después de los primeros días suelen aparecer los procesos catarrales, con o sin fiebre.
Un resfriado común puede provocar congestión nasal, mocos, estornudos, tos y malestar. La gripe, en cambio, se manifiesta de forma más intensa. En los niños puede causar fiebre alta, tos, dolor de garganta, dolores musculares y malestar general, e incluso puede provocar náuseas o vómitos.
¿Y si tu bebé todavía no puede decirte qué le duele? Las pistas pueden ser diferentes: puede estar menos activo, comer menos, mostrarse más irritable o tener un mal aspecto.
Afortunadamente, la mayoría de las gripes infantiles se tratan con reposo e hidratación, además de medicamentos para aliviar la fiebre cuando estén indicados por el pediatra. Aquí un recordatorio fundamental es que los antibióticos no sirven para tratar la gripe, porque está provocada por un virus.
En cualquier caso, si notas a tu hijo muy decaído, con problemas para respirar o que persiste la fiebre alta, conviene consultar con el pediatra para que valore sus síntomas.
VRS y bronquiolitis: especial atención a los más pequeños
Hay unas siglas que los padres de bebés escuchan mucho cuando empiezan a circular los virus respiratorios: VRS, el virus respiratorio sincitial.
Este virus es uno de los principales responsables de la bronquiolitis, una enfermedad respiratoria que merece especial atención en los niños más pequeños.

El doctor Jorge López Contreras, jefe de servicio de Pediatría y sus Áreas Específicas del Hospital Quirónsalud Huelva
, hace hincapié en que "los niños menores de 5 años son especialmente vulnerables, y los cuadros pueden complicarse rápidamente si no se manejan de forma adecuada".
Aquí más que obsesionarnos con poner nombre al virus en casa, debes observar cómo evolucionan los síntomas de tu bebé. Si ves que respira con dificultad, está muy decaído o tiene problemas para comer o beber, lo más recomendable es que acudas a la consulta de tu pediatra o a Urgencias pediátricas para que puedan valorarlo.
Además, en los bebés los síntomas de algunas infecciones respiratorias pueden ser menos específicos que en los niños mayores. Por eso, si tu bebé es muy pequeño y notas un cambio importante en su estado general, consulta con el pediatra.
Boca-mano-pie: cuando aparecen las temidas manchas
Tu hijo vuelve de la guardería con unas manchas sospechosas y empieza la investigación familiar: ¿picaduras?, ¿alergia?, ¿un virus?
Una posibilidad es la enfermedad boca-mano-pie, una infección vírica contagiosa especialmente frecuente en menores de 5 años y que suele aparecer en forma de brotes, sobre todo durante el verano y el otoño.
El doctor Goran Ristic, jefe del servicio de Pediatría y sus Áreas Específicas del Hospital Universitari El Pilar
, señala que "en ocasiones las ronchitas pueden confundirse con picaduras de insectos".
Por suerte, su nombre nos da una pista bastante buena de dónde mirar. Puede comenzar con fiebre, dolor de garganta, pérdida de apetito y malestar general. Después aparecen unas llagas dolorosas en la boca y un sarpullido con manchas rojizas, a veces acompañado de ampollas, sobre todo en las palmas de las manos y las plantas de los pies. También pueden salir estas lesiones en nalgas, brazos y piernas.
Las llagas de la boca pueden resultar tan incómodas que tu peque llegue a rechazar la comida, babee más o prefiera alimentos y bebidas fríos. Afortunadamente, la mayoría de los casos se resuelven por sí solos en una semana aproximadamente.
¿En qué debes fijarte especialmente? En que pueda beber. Si apenas toma líquidos, puede existir riesgo de deshidratación y conviene consultar. También debe valorarlo el pediatra si tiene menos de 6 meses, está poco reactivo, la fiebre dura más de tres días o los síntomas no mejoran después de diez días.
Alergias en el cole: la medicación también vuelve a clase
Para los niños con alergia, la mochila puede incluir algo más que libros, estuche y almuerzo.
Al comenzar el curso es fundamental que el colegio conozca las alergias de tu hijo, qué sustancias o alimentos debe evitar, cuáles son sus síntomas y cómo actuar si se origina una reacción. Y, si sigue algún tratamiento médico como inhaladores o autoinyectores, es importante no solo tenerlo a mano en el cole, sino que también sepan utilizarlo los profesores o adultos a su cargo.
Entre las alergias alimentarias más frecuentes durante la infancia se encuentran las relacionadas con leche, huevo, frutas, frutos secos y pescados. Y no basta con avisar si tu hijo se queda en el comedor. Un cumpleaños, una excursión o algo tan inocente como compartir la merienda con un compañero también pueden provocar una exposición.
La doctora Ana Paloma Novalbos Wischer, especialista en Alergología del Hospital Universitario Quirónsalud Pozuelo
, recuerda además un aspecto importante: las alergias alimentarias infantiles pueden cambiar con el tiempo. Por eso recomienda entregar al colegio informes actualizados con los alimentos que deben evitarse y el tratamiento indicado en caso de reacción.
¿Tu hijo tiene dermatitis atópica? Hasta estrenar uniforme puede dar guerra. Lavar previamente la ropa nueva con un detergente suave, aclararla bien y retirar etiquetas o elementos que puedan rozar la piel puede ayudar a evitar molestias.
Piojos: ese mensaje del colegio que hace que nos pique la cabeza a todos
"Se han detectado casos de piojos en clase. Revisad las cabezas". Lees el mensaje y, curiosamente, te empieza a picar la cabeza a ti también.
Antes de declarar el estado de emergencia familiar, tres datos: los piojos no vuelan, no saltan y no transmiten enfermedades. Se desplazan de una persona a otra principalmente por contacto estrecho.
El síntoma más característico es el picor, sobre todo detrás de las orejas y en la nuca. Las liendres pueden parecer caspa, pero, a diferencia de esta, permanecen fuertemente adheridas al cabello. Y desterremos de una vez otro mito: tener piojos no significa tener una mala higiene. Cualquier niño puede cogerlos.
Desde la consulta de Enfermería de Pediatría y sus Áreas Específicas del Hospital Quirónsalud San José
Laura Sánchez Soria añade que tampoco existen champús o colonias que garanticen que un niño no vaya a cogerlos. Los tratamientos deben utilizarse cuando se detectan piojos o liendres, no por si acaso.
Si tu hijo tiene menos de 2 años, la recomendación de nuestra enfermera es retirar las liendres y los piojos con una lendrera. Si es mayor de esa edad, se pueden aplicar productos antiparasitarios siguiendo correctamente sus instrucciones. Después toca la parte menos divertida: lendrera, paciencia y revisión del cabello durante los días siguientes. La enfermera aconseja repetir el tratamiento a los 7-10 días para eliminar los piojos que hayan podido sobrevivir a la primera aplicación.
Y si después de todo los piojos continúan dando guerra, no dudes en consultar con el pediatra. Y avisa al colegio para que otras familias puedan revisar a sus hijos y que sea más fácil cortar la transmisión.
Cómo proteger a los niños de los virus
Seamos sinceros: evitar todos los contagios cuando varios niños comparten aula, juguetes, baños es complicado. Lo que sí podemos es reducir el riesgo.
La doctora María José Lirola Cruz, especialista en Pediatría y sus Áreas Específicas del Hospital Materno-Infantil Quirónsalud Sevilla
, insiste en una medida tan sencilla como eficaz: lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, especialmente antes de comer, después de ir al baño y después de sonarse la nariz o toser.
A ello se suman otras medidas básicas como mantener al día el calendario de vacunación e inmunización, ventilar los espacios cerrados, evitar que los niños estén expuestos al humo del tabaco y procurar que no acudan a clase cuando presentan síntomas importantes que puedan favorecer el contagio.
"Aunque algunos síntomas pueden ser leves, si son recientes y acompañan a malestar general, conviene observar evolución en casa", nos indica la doctora Lirola.
Y quizá la norma más difícil de todas es enseñar a los peques a no compartir determinados objetos o alimentos. La generosidad está fenomenal, pero el vaso, el pañuelo y, si hay una alergia alimentaria, el bocadillo del compañero pueden quedarse fuera.
Conseguir un curso entero sin un solo moco quizá sea pedir demasiado. Un objetivo bastante más realista es prevenir lo que podamos, saber reconocer los síntomas y consultar cuando algo en el estado de nuestro hijo nos haga pensar que ya no estamos ante el típico virus del cole.

Orientador de salud personal
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