Consejos para curar picaduras, heridas y mordeduras en niños
Primeros auxilios en los accidentes más habituales en verano: picaduras de mosquito o garrapatas, mordeduras y otras heridas con riesgo de tétanos
Un niño corriendo descalzo por el jardín, una tarde de juegos en el parque, una excursión por la montaña o una jornada interminable en la playa. Suena a vacaciones perfectas. Hasta que acaba con una rodilla raspada, una picadura que no deja de picar o la mordedura inesperada de un animal.
El verano es sinónimo de libertad para los más pequeños y de algún que otro susto para los padres. Aunque la mayoría de las heridas, picaduras y mordeduras en la infancia son leves, no siempre resulta fácil saber cuándo basta con un poco de agua y jabón y cuándo es mejor consultar con un especialista.
La doctora Raquel Fernández Martínez, jefa del servicio de Pediatría y sus Áreas Específicas del Hospital Quirónsalud Bizkaia
, lanza un mensaje tranquilizador: "No todas las heridas y picaduras requieren acudir a urgencias, pero todas deben tratarse bien desde el principio para evitar que se agraven".
Y es que, cuando hablamos de primeros auxilios, muchas veces los gestos más sencillos son también los más eficaces.
Apunta esta guía práctica para curar picaduras de insectos, mosquitos o garrapatas, y otras heridas leves.
El mejor remedio para una herida suele ser agua y jabón
Los niños tienen una habilidad especial para convertir cualquier paseo en una aventura. Corren, saltan, trepan y exploran sin pensar demasiado en las consecuencias. El resultado suele ser una colección de magulladuras, cortes superficiales y pequeños golpes que forman parte de la infancia.
Ante una caída, la tentación suele ser buscar rápidamente un desinfectante de colores o llenar la herida de productos. Sin embargo, los especialistas en Pediatría y sus Áreas Específicas insisten en que el paso más importante es mucho más sencillo.
"El lavado es más importante que aplicar un antiséptico. Limpia bien la herida y retira tierra, arena o cualquier sustancia que pueda favorecer una infección posterior", explica la doctora.
Por eso, antes de pensar en cremas o apósitos especiales, conviene dedicar unos minutos a lavar bien la zona con agua y jabón. Después, si se desea utilizar un antiséptico, los especialistas suelen preferir opciones transparentes, que permiten observar mejor cómo evoluciona la lesión.
Eso sí, si la herida no deja de sangrar, es profunda o hay riesgo de tétanos, es aconsejable acudir a Urgencias para que la valore un profesional sanitario.
Cabe añadir que la infección por tétanos puede ocurrir cuando la herida se ha hecho con algo punzante y oxidado, está contaminada con suciedad, o en casos de quemaduras de gran tamaño.

Picaduras de mosquitos: pequeñas, molestas y protagonistas del verano
Si hubiera un rey indiscutible de las vacaciones, probablemente sería el mosquito. Parece capaz de localizar a los niños incluso en una playa llena de personas.
La buena noticia es que la mayoría de las picaduras de mosquitos se curan por sí solas y no son graves. La mala es que pueden convertirse en una auténtica pesadilla cuando el picor surge justo antes de dormir.
La pediatra nos ofrece consejos básicos para curar la picadura de mosquito en los niños, que consisten en limpiar cuidadosamente la zona con agua y jabón, aplicar frío y, si están muy incómodos, usar una crema con corticoide suave o un antihistamínico oral.
El verdadero problema suele llegar cuando el niño se rasca sin descanso, un error que puede empeorarlo. Además de aumentar la inflamación, las uñas pueden introducir bacterias y favorecer una infección secundaria.
Por eso, cuando el picor es intenso, el especialista en Pediatría puede recomendar antihistamínicos para aliviar las molestias y evitar que la picadura termine convirtiéndose en una herida.
Avispas, abejas y tábanos: cuándo una picadura deja de ser normal
No todas las picaduras son iguales. Las de avispas, abejas o tábanos suelen provocar más dolor e inflamación que las de los mosquitos, aunque en la mayoría de los casos siguen siendo leves.
Sin embargo, hay situaciones en las que no conviene esperar. Si tras la picadura detectas otros síntomas como dificultades para respirar o vómitos persistentes, es necesario que lleves al menor a un centro sanitario cuanto antes. Aunque son reacciones poco frecuentes en las picaduras de estos insectos, requieren atención médica inmediata.
Del camino de Santiago al parque: cuidado con las garrapatas
Las escapadas al campo y la montaña ganan cada vez más adeptos. Y junto a los paisajes espectaculares, también podemos encontrar visitantes menos deseados: las garrapatas.
Si encuentras uno de estos bichitos adherido a la piel de tu hijo, no entres en pánico. En muchos casos puede retirarse sin complicaciones, aunque si está muy incrustado o tienes dudas sobre cómo hacerlo, lo más prudente es acudir a un centro sanitario.
Durante los días siguientes conviene observar otras señales de alerta tras una picadura de garrapata que sí que requieren consulta: la aparición de fiebre, manchas en la piel o un enrojecimiento que vaya aumentando alrededor de la zona afectada.
Mordeduras de perros y otros animales: más allá del susto
Un perro que se asusta, un gato que se siente acorralado o incluso un conejo aparentemente inofensivo pueden provocar una mordedura.
En estos casos, lo primero es olvidarse de remedios caseros y lavar bien la herida con abundante agua y jabón durante varios minutos.
Aunque la lesión parezca pequeña, las mordeduras tienen un riesgo de infección superior al de otras heridas porque introducen bacterias bajo la piel.
Si la herida es profunda, afecta a la cara, las manos, los pies o los genitales, o se desconoce el estado vacunal del animal, es importante acudir a Urgencias para valorar si necesita antibióticos o medidas preventivas frente al tétanos o la rabia.
¿Y si la mordedura es de una serpiente?
Las mordeduras de serpientes o culebras son poco habituales, pero cuando ocurren no hay lugar para las dudas. La recomendación de la especialista es clara: acudir siempre a un centro sanitario para una valoración médica.
Al final, las vacaciones están para disfrutar, no para vivir pendientes de cada mosquito o de cada caída. La mayoría de las veces bastará con una buena limpieza, algo de paciencia y un beso reparador. Pero conocer las señales de alarma puede evitar complicaciones y hacer que ese pequeño incidente veraniego se quede en lo que debería ser: una simple anécdota para recordar cuando vuelva la rutina.

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