Biofeedback, la terapia que recupera el control del suelo pélvico
Aprende a activar los músculos correctos en directo y mejorar las pérdidas de orina, la incontinencia fecal y la función sexual
¿Te imaginas poder ver en tiempo real cómo se contrae y se relaja tu suelo pélvico mientras haces los ejercicios? ¿O saber si realmente estás activando los músculos correctos? Ese es precisamente el objetivo del biofeedback, una técnica utilizada en fisioterapia que ayuda a tomar conciencia de esta musculatura y a recuperar su funcionamiento cuando no responde como debería.
Cada vez hablamos más del suelo pélvico. Y no es casualidad. Esta estructura muscular, con forma de hamaca, sostiene órganos tan importantes como la vejiga, el útero y el recto. De ella dependen funciones tan cotidianas como evitar los escapes de orina, controlar los esfínteres o disfrutar de una vida sexual satisfactoria.
Aunque cada vez sabemos más sobre su importancia, sigue siendo una asignatura pendiente. Muchas personas creen que están activando la musculatura pélvica cuando, en realidad, hacen fuerza con los glúteos, los muslos o el abdomen. Ahí es donde entra en juego el biofeedback. ¿Quieres saber qué es y cómo funciona? ¡Te lo contamos!
Por qué es tan difícil ejercitar bien el suelo pélvico
Cada vez es más habitual hablar de la importancia de entrenar el suelo pélvico en casa mediante ejercicios como los de Kegel. Pero, una vez que nos ponemos manos a la obra, no es tan fácil como ejercitar los brazos o las piernas, y muchas veces no sabemos ni siquiera si lo estamos haciendo bien.
El principal problema es que la musculatura pélvica permanece oculta y apenas somos conscientes de ella en nuestro día a día. Por eso, muchas personas creen que la están ejercitando cuando, en realidad, hacen fuerza con otras partes del cuerpo sin llegar a activar los músculos que de verdad importan.
Rosa Teixido Daura, especialista en Medicina Física y Rehabilitación del Centro Médico Quirónsalud Aribau
, señala que "el paciente tiene muy poca percepción de esta musculatura y realmente no sabe ni contraerla ni relajarla".
Cuando no identificamos bien estos músculos, los ejercicios pierden eficacia. Aquí es donde la terapia de biofeedback ayuda a resolver precisamente esta dificultad, ya que permite hacer visible una musculatura que no podemos observar y enseñar a controlarla de forma correcta mediante señales que observamos en directo en una pantalla durante la sesión.
Biofeedback: qué es y para qué sirve
Esta herramienta utilizada en fisioterapia del suelo pélvico permite reeducar esta musculatura y ayudar a que vuelva a funcionar con normalidad.
Aunque muchas personas lo asocian con fortalecer el suelo pélvico, su utilidad va mucho más allá. También ayuda a aprender a relajar los músculos cuando permanecen demasiado tensos, una situación que puede provocar dolor, dificultades para orinar o problemas durante las relaciones sexuales.
En otras palabras, no busca tener una estructura pélvica más fuerte, sino conseguir que trabaje de forma coordinada cuando el cuerpo lo necesita.
En qué consiste la terapia de biofeedback
El tratamiento comienza con la colocación de unos pequeños sensores en el periné o, según cada caso, en la vagina o el ano. Estos sensores registran la actividad muscular y la transforman en señales que aparecen en una pantalla en forma de gráficos, luces o sonidos.
Cada contracción y cada relajación quedan reflejadas al instante. Así, la persona puede comprobar si está activando los músculos correctos o si el esfuerzo lo están realizando otras zonas del cuerpo.
"Es como tener un espejo que te muestra cómo trabajan tus músculos internos, algo que normalmente no podrías percibir", resume Teixido.
Gracias a esa información, resulta mucho más sencillo aprender a controlar el suelo pélvico y corregir los errores durante la rehabilitación.
Para quién está indicado el biofeedback
Cuando pensamos en el suelo pélvico solemos relacionarlo con las pérdidas de orina. Sin embargo, esta estructura muscular sostiene órganos como la vejiga, el útero y el recto, participa en el control de la continencia y también influye en la función sexual.
Cuando deja de funcionar como debería pueden aparecer problemas como pérdidas de orina, urgencia para ir al baño, dolor pélvico, dificultad para alcanzar el orgasmo o molestias durante las relaciones sexuales.
El biofeedback puede formar parte del tratamiento en situaciones como:
- Incontinencia urinaria.
- Recuperación tras el embarazo y el parto.
- Dolor pélvico relacionado con un exceso de tensión muscular.
- Disfunciones anorrectales que alteran la evacuación.
- Problemas de control de esfínteres o de coordinación de la musculatura implicada en la continencia fecal. También puede formar parte del tratamiento de incontinencia fecal.
En todos estos casos, el objetivo es recuperar el funcionamiento normal del suelo pélvico para que vuelva a contraerse y relajarse cuando corresponde.
No siempre hay que fortalecer el suelo pélvico
Una idea muy extendida es que, si el suelo pélvico da problemas, la solución siempre debe ser fortalecerlo. Pero no siempre ocurre así.
En algunos pacientes sucede justo lo contrario. Los músculos permanecen demasiado contraídos y eso puede provocar dolor, estreñimiento, dificultades para orinar o molestias durante las relaciones sexuales.
Una de las principales ventajas del biofeedback es que permite trabajar ambas situaciones. Si falta fuerza, ayuda a mejorar la contracción. Si existe un exceso de tensión, enseña a relajar la musculatura.
Porque un suelo pélvico sano no es el que permanece contraído todo el tiempo, sino el que responde cuando el cuerpo lo necesita.
Mejorar el control del suelo pélvico también depende de ti
Vivimos rodeados de pantallas, notificaciones y prisas. Sin embargo, aprender a controlar el suelo pélvico no es algo que se pueda hacer paralelamente con otras actividades, requiere parar unos minutos y prestar atención al propio cuerpo.
"Siempre aconsejamos a nuestros pacientes que cuando vayan a practicar ejercicios de contracción o relajación busquen un lugar tranquilo y sin distracciones. Es importante concentrarse en las sensaciones internas y dedicar unos minutos a conectar con el propio cuerpo", recomienda Teixido.
La tecnología facilita el aprendizaje, pero el progreso también depende de la implicación personal. Por eso es fundamental que tomes un tiempo para ti, sin distracciones, que te permita reconocer mejor las sensaciones del suelo pélvico y aprender a controlarlo con mayor precisión.
Contraindicaciones de la terapia de biofeedback
Esta técnica es segura y muy utilizada en fisioterapia de suelo pélvico, pero no está indicada para todas las personas.
Antes de iniciar el tratamiento es necesario realizar una valoración individual. Por ejemplo, suele posponerse cuando existen heridas, infecciones o sangrado en la zona anal o vaginal. Tampoco suele recomendarse en personas con un deterioro cognitivo que dificulte seguir las indicaciones durante las sesiones.
Será el especialista quien valore si esta técnica es la opción más adecuada para cada caso.
Biofeedback, electroestimulación y ejercicios de Kegel
Estas tres técnicas se utilizan para mejorar la función del suelo pélvico, pero no sirven para lo mismo ni actúan de la misma forma.
Los ejercicios de Kegel consisten en contraer y relajar el suelo pélvico de forma voluntaria para fortalecerlo. Son la base del tratamiento en muchos casos, pero solo resultan eficaces si conseguimos activar los músculos adecuados.
El biofeedback no fortalece el suelo pélvico por sí solo. Su función es enseñar al paciente a identificar esta musculatura y comprobar, mediante sensores y una pantalla, si está realizando las contracciones y las relajaciones de forma correcta. Por eso suele utilizarse como parte de los programas de rehabilitación del suelo pélvico y también en algunas disfunciones anorrectales o problemas de control de esfínteres.
La electroestimulación, en cambio, emplea impulsos eléctricos de baja intensidad para provocar la contracción del músculo cuando la persona no consigue activarlo de forma voluntaria.
En muchos tratamientos estas técnicas no son excluyentes, sino complementarias. El especialista valorará cuál es la más adecuada en función del problema y, en algunos casos, combinará varias para obtener mejores resultados.
El suelo pélvico influye mucho más en nuestra calidad de vida de lo que solemos imaginar. Nos ayuda a controlar la vejiga y los esfínteres, sostiene órganos fundamentales y participa en la función sexual. Gracias al biofeedback, hoy también podemos verlo trabajar y aprender a utilizarlo mejor. Porque, a veces, recuperar la función de un músculo no consiste en hacer más fuerza, sino en enseñarle a responder en el momento adecuado.

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