Playas, lagos y piscinas naturales: riesgos que debes conocer
Del golpe de calor a los cortes con rocas o conchas, aprende a prevenir los accidentes más habituales, y qué hacer
¿Quién puede resistirse a una cala escondida, una poza de agua cristalina en mitad de la montaña o un refrescante baño en un lago rodeado de naturaleza? El verano invita a salir, explorar nuevos rincones y aprovechar cada día de vacaciones al máximo. Desde un picnic junto al lago de Sanabria hasta una escapada a las piscinas naturales de Arenas de San Pedro, España está llena de lugares espectaculares donde combatir el calor.
Sin embargo, cuando nos alejamos de las playas urbanas o de las piscinas vigiladas, también dejamos atrás algunos elementos de seguridad que solemos dar por sentados. En muchos de estos parajes no hay socorristas, puestos sanitarios ni información actualizada sobre el estado del agua. Por eso, antes de lanzarte a la aventura, conviene conocer los riesgos frecuentes y saber cómo actuar si surge un imprevisto.
Cortes con rocas y conchas: un riesgo muy frecuente en la playa
Las piscinas naturales, los lagos y muchas zonas costeras suelen tener algo en común: las rocas forman parte del paisaje. Son preciosas para las fotos, pero no siempre tan amables con nuestros pies.
Si vamos a caminar por un entorno con rocas, lo ideal sería utilizar zapatos adecuados para evitar sustos. Un resbalón o un simple paso en falso puede provocar cortes irregulares que, además de dolorosos, suelen sangrar bastante.
Lo mismo ocurre en algunas playas donde la arena está mezclada con restos de conchas fragmentadas. Basta caminar descalzo unos metros para acabar con una herida inesperada.
Ante un corte por rocas o por conchas, la doctora Raquel Fernández Martínez, jefa del servicio de Pediatría y sus Áreas Específicas del Hospital Quirónsalud Bizkaia
, recomienda lavarnos las manos y desinfectar la zona adecuadamente en primer lugar. Según nos explica, aunque suelen ser heridas pequeñas, pueden complicarse si no se limpian bien.
Después conviene cubrir la herida para protegerla frente a posibles infecciones. Aunque todavía persiste la idea de que las heridas "respiran mejor" al aire libre, la realidad es que mantenerlas protegidas suele favorecer una mejor evolución.
Cuando el corte es profundo, no deja de sangrar o sospechas que han quedado fragmentos de concha incrustados, es importante acudir a un centro hospitalario para una valoración profesional.

Corte de digestión: síntomas, prevención y tratamiento
Probablemente hayas escuchado toda la vida aquello de esperar dos horas después de comer antes de bañarte. Sin embargo, es una falsa creencia muy extendida en torno al llamado corte de digestión. Un accidente real que sí es muy común en verano es el síndrome de hidrocución, y no está relacionado con la digestión, sino con los cambios repentinos de temperatura.
Este fenómeno se produce cuando el cuerpo, muy caliente tras tomar el sol o realizar ejercicio intenso, entra de forma brusca en agua fría. El contraste térmico puede desencadenar una alteración cardiorrespiratoria que, en casos graves, provoca pérdida de conocimiento.
La mejor forma de prevenirlo es entrar en el agua poco a poco. Mojarse primero las muñecas, el cuello, las axilas o las ingles ayuda al organismo a adaptarse progresivamente a la temperatura.
Si durante el baño notas mareos, náuseas, escalofríos, pitidos en los oídos o sensación de debilidad, lo recomendable es que salgas inmediatamente del agua y busques ayuda. Si sospechamos que una persona puede estar sufriendo un corte de digestión, es fundamental sacarla del agua rápidamente, secarla con toallas, elevar las piernas y llamar a los servicios sanitarios.
Golpe de calor y deshidratación: cómo protegerte durante los baños
Las altas temperaturas pueden convertirse en un enemigo silencioso para la salud. De hecho, la exposición prolongada al sol favorece la deshidratación y aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor.
A menudo los primeros síntomas de deshidratación parecen inofensivos como cansancio, mareo o calambres. Sin embargo, si no se actúa a tiempo, la situación puede agravarse rápidamente.
La pediatra lo deja muy claro: la hidratación sigue siendo la mejor aliada. En los días más cálidos es fundamental beber agua con frecuencia, incluso sin que haya sensación de sed. Esto es una señal de que nuestro organismo ya ha perdido líquidos, por lo que no debemos esperar para mantenernos hidratados.
También ayuda no salir a la calle en las horas centrales del día, utilizar ropa ligera y proteger la cabeza con gorros o sombreros.
Los niños pequeños y las personas mayores requieren una vigilancia especial, ya que son más vulnerables a las altas temperaturas.
Ahogamientos en playas y piscinas naturales: el principal riesgo del verano
Cada verano, los ahogamientos se convierten en uno de los accidentes más graves y, en muchos casos, más evitables.
En lagos, pozas y piscinas naturales es frecuente encontrar zonas de profundidad variable, corrientes inesperadas o fondos irregulares que pueden sorprender incluso a buenos nadadores. Por eso, es recomendable elegir espacios vigilados y respetar las indicaciones de seguridad.
Cuando hay niños cerca del agua, la supervisión debe ser constante. No basta con mirar de vez en cuando ni confiar en flotadores o manguitos. Un descuido de apenas unos segundos puede ser suficiente para que ocurra un accidente. Además, la pediatra añade la buena praxis de enseñar a nadar a los pequeños de la casa.
Otro punto importante es evitar el consumo de bebidas alcohólicas si vamos a meternos en el agua o a practicar una actividad acuática exigente. El alcohol disminuye los reflejos, lo que puede aumentar el riesgo de sufrir accidentes durante el baño.
Infecciones de oído: un recuerdo incómodo tras el baño
Después de varios días de playa, lago o piscina, algunas personas empiezan a notar molestias en los oídos. La sensación de taponamiento, el dolor o incluso la disminución de la audición pueden ser señales de una otitis.
La doctora explica que la otitis es una infección o inflamación de alguna de las partes principales del oído. Las mejores medidas para prevenirla son secar bien los oídos después del baño y evitar introducir objetos para limpiarlos.
Normalmente, la otitis mediana se soluciona por sí sola, especialmente cuando no tiene origen infeccioso, pero hay casos en los que sí es recomendable prescribir el uso de antibiótico. Por lo tanto, si notas que el dolor de oído no desaparece, es aconsejable que acudas al especialista para valorarlo.
Otras claves sobre seguridad en playas, lagos y piscinas naturales
Entre las dudas muy frecuentes en la consulta de Urgencias también se incluyen:
¿Es bueno introducir bastoncillos para limpiar el interior del oído?
No. Aunque pueda parecer una buena idea eliminar el agua o la cera con bastoncillos u otros objetos, introducir utensilios en el oído puede provocar lesiones, empujar la cera hacia el interior o favorecer infecciones. Tras el baño, lo más recomendable es secar suavemente la parte externa de la oreja y dejar que el oído elimine el agua de forma natural.
Tengo una enfermedad cardíaca o circulatoria, ¿puedo bañarme en una piscina natural o en la playa?
Depende de cada caso. Si padeces una enfermedad cardíaca o circulatoria y realizas seguimiento médico, es aconsejable que consultes previamente con tu especialista antes de practicar natación o actividades acuáticas.
¿Cuáles son las cuatro medidas fundamentales para bañarse con seguridad en zonas naturales?
La prevención sigue siendo la mejor herramienta. Por ello, conviene elegir zonas de baño vigiladas, mantener una supervisión constante de los niños, enseñarles a nadar desde pequeños y conocer las técnicas básicas de reanimación cardiopulmonar (RCP), que pueden resultar decisivas en una emergencia.
¿Se puede apoyar el pie después de cortarse con una roca o una concha?
No es lo más recomendable. Tras una herida en la planta del pie conviene evitar apoyarlo para impedir que los restos de concha penetren más profundamente. Además, algunas lesiones pueden requerir curas específicas, vendajes, antibióticos o incluso puntos de sutura, por lo que es aconsejable acudir a un centro hospitalario para evaluar la herida.
¿Puedo quitarme los restos de concha clavados en el pie?
Si los fragmentos son visibles y dispones de unas pinzas limpias, puedes intentar retirarlos con cuidado. Sin embargo, cuando los restos están profundamente incrustados o no pueden extraerse con facilidad, es mejor acudir a un centro hospitalario para evitar complicaciones.
¿Debo hacer un torniquete si una herida sangra mucho?
No. Salvo situaciones muy concretas y cuando se sabe utilizar correctamente, el torniquete no es la primera opción. Ante una hemorragia, lo más eficaz es cubrir la herida y ejercer presión sobre la zona. Si el sangrado no se detiene, es necesario buscar atención médica.
¿Cómo se desinfecta una herida producida por una roca?
Lo ideal es lavar la herida y aplicar un antiséptico si se dispone de él. En entornos de playa, cuando no hay otra alternativa inmediata, el agua salada puede ayudar a limpiar la zona de forma provisional. Después, conviene cubrir la herida y vigilar su evolución.
Un poco de prevención y saber cómo actuar durante nuestras escapadas de verano pueden ser muy útiles ante los riesgos que pueden surgir en una playa escondida, una poza entre montañas o un lago de aguas tranquilas. Lo cierto es que disfrutar de la naturaleza es mucho más fácil cuando viajamos preparados para imprevistos.

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