La alimentación no solo nos aporta energía, también puede influir en los procesos inflamatorios del organismo. En los últimos años ha ganado protagonismo la alimentación antiinflamatoria, una pauta nutricional que busca reducir la inflamación crónica de bajo grado.

Para entender en qué consiste y cómo aplicarla de forma realista, hablamos con Oihane Fuertes Vega, especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Quirónsalud VitoriaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, quien nos ofrece las claves para incorporar este tipo de alimentación en nuestra rutina.

Qué es la inflamación y cómo afecta al cuerpo

La inflamación es una reacción natural del organismo frente a infecciones, lesiones o agentes externos. El problema aparece cuando esa respuesta se mantiene en el tiempo y se convierte en una inflamación crónica de bajo grado.

Este tipo de inflamación puede actuar como factor de riesgo para el desarrollo de la obesidad, la diabetes tipo 2 o ciertas patologías cardiovasculares.

En qué consiste la dieta antiinflamatoria

Este tipo de alimentación se centra en añadir alimentos que ayudan a combatir la inflamación, pero también en reducir aquellos que pueden favorecerla.

Es un enfoque global que prioriza la incorporación de alimentos frescos y poco procesados, más que la eliminación radical de grupos alimentarios.

Alimentos que puedes comer en la dieta antiinflamatoria

Hay que dar prioridad al consumo de alimentos frescos y naturales. Los más destacados son:

  • Frutas como frutos rojos.
  • Verduras de hoja verde.
  • Tubérculos como la patata o la remolacha.
  • Proteínas magras, que aportan el pescado azul o las aves.
  • Grasas saludables, que contienen el aceite de oliva, el aguacate o los frutos secos.
  • Cereales integrales.
  • Alimentos fermentados como el yogur natural o el kéfir.
  • Especias como la cúrcuma o el jengibre, ricas en compuestos bioactivos.

Una mujer preparando un bol de arándanos

¿Qué alimentos pueden favorecer la inflamación?

Hay ciertos productos que pueden contribuir a un estado inflamatorio como:

  • Aceites vegetales refinados ricos en omega 6.
  • Algunos cereales con gluten.
  • Lácteos de vaca.
  • Alimentos ultraprocesados.

No se trata de prohibirlos de forma absoluta, sino de reducir su presencia en la dieta habitual.

Cómo empezar una alimentación antiinflamatoria sin cambios bruscos

Lo más efectivo es empezar poco a poco. Un primer paso muy fácil es incluir cada día dos o tres alimentos que pueden proteger frente a la inflamación.

También es útil llevar un registro de lo que se come, ya que aumenta la conciencia alimentaria y ayuda a ir dejando de consumir otros productos menos aconsejables.

El objetivo no es la restricción total, sino hacer cambios de manera progresiva y sostenible en el tiempo. Esto permite tener una mejor relación con la comida e influye de manera positiva en la salud a largo plazo.

Beneficios de seguir una alimentación antiinflamatoria

Este tipo de dieta con potencial antiinflamatorio puede favorecer el descanso, la sensación general de bienestar y la vitalidad. Es una forma de alimentación que proporciona nutrientes de alta calidad y ayuda al funcionamiento total del organismo.

¿Hay que eliminar por completo ciertos alimentos?

No. El enfoque no es prohibitivo, sino de priorizar alimentos frescos y de calidad y reducir aquellos menos recomendables.

¿Es apta para todo el mundo?

En general sí, pero siempre conviene individualizar la pauta y consultar con un especialista en Endocrinología y Nutrición, especialmente si existen enfermedades o intolerancias. Hay que recordar que no hay dietas universales, por lo que es necesario conocer cada caso.

Orientador de salud personal

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